—¿Para otro día? ¡Tratándose de una obra de arte no hay otro día! Ven ahora mismo, ya envié a mi chofer a buscarte y mandé a preparar tus postres favoritos. No podrás quejarte de mi hospitalidad.
La risa contagiosa de Héctor Zambrano resonó a través de la línea.
Por lo visto, estaba de excelente humor; seguramente había conseguido una verdadera joya.
Doña Esmeralda no pudo negarse ante la insistencia de Héctor, así que le pidió a su chofer que cambiara de rumbo hacia la residencia Zambrano.
Residencia Zambrano.
Doña Esmeralda llegó acompañada de Ofelia.
Apenas bajaron del auto, Héctor salió de la enorme casa, acompañado por Eladio Zambrano.
Aunque Eladio ya pasaba de los cuarenta, se conservaba estupendamente. Sumado a sus años de experiencia en el implacable mundo de los negocios, emanaba un aura de serenidad y astucia. Llevaba unas gafas oscuras sin montura, un elegante chaleco de traje que resaltaba sus hombros anchos y su cintura estrecha, dándole un encanto muy particular.
—Señor Héctor, Señor Eladio, un placer saludarlos —dijo Ofelia con su habitual educación.
El viejo Héctor se alegró muchísimo al ver a Ofelia y de inmediato ordenó a los empleados que prepararan más bocadillos para recibirlas.
—¡Muchacha, cuánto tiempo sin verte! ¿Fuiste a la convención médica de la que hablamos la última vez?
—Así es, Señor Héctor. Estuve allí, fue una experiencia excelente y aprendí muchísimo.
¡Vaya si había aprendido! Se había topado con su propio maestro, quien incluso le había asignado tareas.
—Me alegra, me alegra mucho. ¡Vamos, pasen!
Ofelia siguió a los demás hacia el interior de la residencia.
Eladio Zambrano le dedicó un leve asentimiento.
Ofelia se quedó mirando su rostro por un segundo. Había una extraña familiaridad en sus facciones, como si se pareciera a alguien que conocía, pero no lograba recordar a quién.
—Señorita Ríos, ¿sucede algo? —preguntó Eladio al notar su mirada.
Ofelia se dio cuenta de lo descortés que estaba siendo. Esbozó una sonrisa incómoda y se disculpó en voz baja.
—Lo siento muchísimo, Señor Eladio. Es solo que tengo la sensación de haberlo visto en alguna parte, pero mi memoria me falla.

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