—De acuerdo.
Sofía esbozó una sonrisa forzada y salió de la oficina, volteando a mirar hacia atrás con cada paso que daba.
Thiago quiso decir algo, pero al ver que Sofía se marchaba, decidió no quedarse y corrió tras ella.
Ring...
El teléfono de Adrián sonó en el momento más oportuno.
Respiró hondo y contestó, aunque su tono seguía siendo áspero.
—¿Bueno?
—¡Adrián! ¡Ya volví! ¿Estás feliz? ¡¿Te sorprendí?!
La voz al otro lado desbordaba energía, y el ceño fruncido de Adrián comenzó a relajarse lentamente.
—Sí, qué bien. Iré a buscarte ahora mismo.
***
Ofelia regresó a Villa Alborada arrastrando los pies por el cansancio.
César, al verla entrar, se apresuró a ofrecerle un vaso de agua fresca.
—Señorita Ofelia, bienvenida.
Ofelia asintió con una leve sonrisa. Apenas se sentó, su teléfono comenzó a vibrar.
Mientras bebía el agua, revisó la pantalla y vio un mensaje de Adrián.
[Cata volvió. Ven de inmediato a la casa principal para cenar todos juntos.]
Cata. Catalina Caballero, la prima menor de Adrián.
Esta muchacha no era precisamente una persona fácil de tratar. Desde que llegó a la familia Caballero, siempre miró a Ofelia por encima del hombro.
Incluso después de que se casara con Adrián, Catalina seguía insinuando que lo único que Ofelia buscaba era el dinero de la familia.
Ofelia no le tenía ningún aprecio.
En el pasado, con tal de ser la perfecta Señora Caballero, había hecho hasta lo imposible por agradar a la familia de Adrián, incluyendo a Catalina, aguantando innumerables humillaciones.
[No iré.]
Respondió de forma cortante. Para su sorpresa, el teléfono sonó un segundo después.
—¿Bueno?

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