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Un Matrimonio Sin Contacto, Una Despedida Sin Lágrimas romance Capítulo 308

Cuando el rumor de que Ethan y Amelia ya habían terminado el divorcio llegó a la familia Rowe, toda la casa se volvió un caos. Grace fue la primera en perder los estribos. Agarró su celular, marcándole al número de Amelia una y otra vez, pero solo escuchaba el mensaje frío:

«El número que usted marcó no está disponible por el momento».

No se dio por vencida e intentó con el teléfono de la casa, pero el resultado fue el mismo.

—¡Amelia ya perdió el piso por completo! —Grace caminaba de un lado a otro en la sala, con su cara bien cuidada torcida por el coraje—. ¡¿Cómo se te ocurre no contestarme las llamadas?!

Fiona también intentó buscar a Amelia varias veces, pero sin falta, la dejaron fuera todas las veces. Sabía que esta vez Amelia iba en serio. Ya no había forma de arreglarlo.

—Ya estuvo bueno. Deja de marcar —Fiona habló segura—. Si no nos contesta, significa que no nos quiere ver. ¡Vámonos directo con Ethan!

Las dos salieron de inmediato, llevándose a unas sirvientas mientras se apresuraban a ir a la casa de Ethan. En el camino, Grace no dejaba de quejarse y arrepentirse de sus decisiones:

—¡Bien sabía yo! ¡Nunca debí dejar que Hannah se metiera a la casa! ¿Por qué le tuve lástima solo porque apareció con una niña y la dejé entrar a nuestra casa? ¡Ahora mira, todo se puso patas arriba! Ella va a destruir a nuestra familia.

Cuando sus autos entraron a la casa, se encontraron con Hannah y con Isla, que estaban sentadas muy preocupadas en la sala. Desde que Ethan llegó a la casa, se había encerrado en su habitación de arriba. Por más que Hannah le hablaba, nunca había respuesta.

En el momento en que Grace entró a la sala y vio a Hannah en el sillón, todo el coraje que traía guardado explotó.

—¡Hannah, eres una cualquiera! —Corrió hacia ella, levantó la mano y le soltó una cachetada bien dada en la cara.

Una marca roja le apareció rápido en la mejilla a Hannah.

—¡Mamá! —Isla pegó un grito al ver que le pegaban a su mamá y empujó a Grace con todas sus fuerzas—. ¡No le pegues a mi mamá!

Grace se fue para atrás un par de pasos, casi cayéndose, pero una de las sirvientas la detuvo a tiempo. Recuperó el paso, vio al par de malagradecidas y el coraje le subió más.

—¡Unas mantenidas malagradecidas es lo que son! —gritó Grace—. ¡Ethan las metió y las dejó vivir como reinas! ¿Y así le pagan? ¡Le coqueteaste, le deshiciste el matrimonio y ahora ya se divorció de Amelia! ¡¿Qué estabas pensando?!

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