Ethan no podía quitarse de la cabeza la imagen de Amelia en los brazos de Mason.
—¡Ya terminamos! —gritó, con la voz entrecortada—. ¡Ahora está con Mason! ¡Los vi juntos, abrazándose! ¡Abuela, ella ya no me quiere!
Fiona frunció el ceño, pero no mostró una sorpresa real. Permaneció tranquila e intentó calmarlo:
—Tienes que controlarte. Y en cuanto a Mason... créeme, eso no va a llegar a ningún lado.
Ethan se le quedó viendo, sorprendido.
—Abuela... ¿de qué estás hablando?
Un brillo de perspicacia le cruzó por los ojos a Fiona.
—¿De verdad sabes qué tipo de familia son los Everett? Ya traté con la abuela de Mason antes; es todavía más implacable que yo. Por años ha querido buscarle a Mason una esposa que esté a su nivel, alguien con un apellido de renombre. Es sumamente exigente y no se va a conformar con menos que alguien perfecta. Para ser sinceras, ¿crees que aceptaría a alguien como Amelia, sobre todo ahora que está divorciada? Apenas la toleraba antes. Y no se te olvide que la abuela de Mason todavía controla la mitad de la fortuna de los Everett y toma las decisiones importantes.
Fiona miró a Ethan directo a los ojos.
—Si ella decide intervenir, no va a haber nada que Mason pueda hacer. Aunque intente proteger a Amelia, ¿qué tanto podrán durar con esa presión encima?
Sus palabras calaron hondo, disipando la bruma del dolor de la mente de Ethan. Tenía razón. Había estado tan sumergido en la angustia de perder a Amelia y en la sorpresa de verla con Mason que dejó de pensar con claridad. Se le olvidaron los obstáculos reales que tenían enfrente. Los Everett jugaban en otra liga; eran mucho más difíciles de convencer que los mismos Rowe.
Al ver el cambio en la expresión de Ethan, Fiona siguió hablando:
—Y ponte a pensar en esto: cuando Amelia vivía en la propiedad de los Everett, pasó años cerca de Mason. Si de verdad debían estar juntos, ¿por qué aceptó casarse contigo? ¿Por qué les dijo que sí a los Rowe en primer lugar? En estos seis años viste cómo te trató a ti y a esta familia. Sé que todavía tienes un lugar en su corazón. Pero si sigues así, ella de verdad va a dar vuelta a la página para siempre. Y cuando eso pase, aunque no sea Mason, se buscará a otro.
Todo le empezó a cuadrar a Ethan. A lo mejor Amelia se había acercado a Mason por despecho y decepción; a lo mejor solo necesitaba consuelo en este momento. Pero su matrimonio no había sido en vano; todo lo que ella le había entregado a él y a su hogar era real. Muy dentro de ella, todavía le tenía que importar. Entre Amelia y él, el problema real no era Mason. Pero entre Amelia y Mason, el verdadero obstáculo era la misma familia Everett.

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