Entrar Via

Un Matrimonio Sin Contacto, Una Despedida Sin Lágrimas romance Capítulo 364

El plan de la tarde consistía en un recorrido corto hacia un sitio arqueológico en el desierto. Era una llanura solitaria donde el paso de los siglos y la arena habían erosionado las antiguas murallas, dejando únicamente ruinas de piedra que contaban historias mudas del pasado.

Para acceder a la zona principal, los visitantes debían abordar un autobús de traslado. Había pocos pasajeros, por lo que Mason eligió un asiento junto a la ventana y jaló a Amelia a su lado, mientras Tim y Lily ocupaban la fila delantera.

El vehículo avanzaba con parsimonia frente a la inmensidad del paisaje. Desde que subieron, Mason no le había soltado la mano, manteniendo los dedos entrelazados con los de ella. Su piel desprendía el calor de siempre, pero hoy esa tibieza ponía a Amelia de los nervios: tenía la cabeza puesta en el plan nocturno y el pulso no dejaba de acelerársele.

Podía sentir la humedad del sudor formándose en su palma, delatándola por completo. Mason lo notó casi de inmediato; frunció ligeramente el ceño, le acarició el dorso de la mano con el pulgar y apretó el agarre mientras la miraba con preocupación:

—¿Te sientes mal? Tienes la mano ardiendo.

Su voz grave resonó con claridad en el autobús. A Amelia le dio un vuelco el corazón al sentirse descubierta y las palabras se le trabaron en la garganta. Antes de que pudiera inventar una excusa, Lily soltó una risita burlona desde el asiento de adelante.

Tim, que miraba por la ventana, se giró intrigado:

—¿De qué te ríes?

Lily comprendió que había metido la pata; no podía delatar el plan secreto de Amelia, así que agitó las manos y se sacó de la manga lo primero que se le ocurrió:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Un Matrimonio Sin Contacto, Una Despedida Sin Lágrimas