—¿Por qué mi pequeña Raquel nunca recuerda que dije... que me llames guapo?
Raquel nunca había visto el lado violento de Luis. Durante el tiempo que habían interactuado, siempre se había mostrado despreocupado, aficionado a las bromas pesadas, pero jamás la había mirado con esa ferocidad, como si estuviera contemplando a un enemigo mortal.
—Gua... guapo... —Raquel se aferró a la muñeca de él y, cuando sentía que ya no podía respirar, logró balbucear la palabra con dificultad.
Al escuchar lo que quería, la mano del hombre soltó su agarre casi de inmediato. Raquel, cual pez fuera del agua que regresa a la corriente, sintió que recobraba la vida.
Tosió violentamente varias veces, lágrimas fisiológicas brotando de sus ojos, sus párpados enrojecidos. Cuando lo miró, para Luis, la apariencia de Raquel en ese momento resultaba sumamente lastimera.
Ella lo observaba con el ceño fruncido, incapaz de entender el temperamento volátil de ese hombre. De pronto, Luis extendió la mano, la levantó y la sentó en el sofá, recuperando la actitud casual con la que solían tratarse.
—Déjame ver, ¿te duele?
Luis se acercó a inspeccionar las marcas que había dejado en su cuello. Raquel apartó la cara, negándose a mirarlo.
—Es que el guapo se enoja cuando mi pequeña Raquel intenta irse.
—Yo tampoco quiero separarme de ti.
—Mi pequeña Raquel también lo sabe, ¿verdad?
Raquel solo pensaba que ese hombre tenía algún tipo de trastorno de personalidad. Ahora mismo no podía enfrentarlo de frente, pues Dios sabía qué otra atrocidad podría cometer ese tipo.
—¿Por qué cree el tío que me quedaría con usted? ¿Por su avanzada edad, o porque nunca le faltan niñas de dieciocho o diecinueve años a su alrededor?
—Tío, lo habíamos acordado: es solo un juego, no se lo tome tan en serio.
—Con mis brazos y piernas de fideo, no soportaré que el tío me apriete así. Si me mata de verdad, mi hermano... no se lo perdonará.
A Raquel le daba pereza seguir discutiendo con él. Justo cuando intentaba irse, el hombre la agarró por la cintura, impidiéndoselo.
—¿Tu hermano... es alguien muy importante?
—¿Cuándo me vas a presentar a tu familia?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...