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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1108

Cuando el crucero atracó en la Isla Escondida, por la que habían pasado la noche anterior, Rafaela vio algo sorprendente: El Nido de Bambú, una construcción levantada en cuestión de una sola noche. Estaba atónita. Esa era la gran sorpresa que Liberto le había prometido, y para ser honesta... realmente lo era.

—¿Te gusta?

Rafaela, intentando ocultar su asombro, fingió indiferencia y se acomodó el cabello alborotado por el viento.

—No está mal.

Mauricio sacó un listón de encaje rojo y se lo entregó discretamente a Liberto.

—Así, el viento de hoy no arruinará el paseo de la joven señora por la playa.

El interior de la cabaña tenía de todo. Estaba construida entre las rocas del acantilado, por lo que bloqueaba perfectamente el viento fuerte. Solo dejaba entrar una brisa suave y templada; el clima era simplemente perfecto.

Rafaela observó el paisaje a través de las ventanas de bambú. A lo lejos, se divisaba la silueta de Floranova. Ese lugar solía estar lleno de turistas, siendo una de las atracciones más populares, pero hoy no había ni un alma. Era evidente que él había alquilado toda la isla para ellos solos.

Se sentó frente a un tocador tejido con cañas y tomó un peine de madera. Observó en silencio al hombre detrás de ella, que intentaba arreglarle el cabello con el listón rojo.

—¿De verdad sabes hacer esto?

—Vamos a intentarlo —respondió Liberto.

Cuando estuvieron en el Pueblo Dorado, Liberto también solía peinarla. En aquel entonces era muy pequeña y siempre tenía el cabello hecho un desastre. Estando encerrados en El sótano oscuro, él aprendió a hacerle trenzas. Al principio era torpe, pero con el tiempo se volvió un experto.

Pero claro... ella no lo recordaría.

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