Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 803

La voz de Miguel sonó débil, cargada de una cautela dolorosa:

—Él… ¿de verdad es tan importante para ti?

Rafaela respondió con total honestidad:

—Siempre… ha sido importante.

Hizo una pausa, recordando.

—Cuando era niña, tenía como cuatro o cinco años, me enojé porque mi papá no pudo estar en mi cumpleaños. Hice un berrinche, me salí de la casa y corrí hacia la calle. Ahí fue cuando me agarraron unos tipos y me llevaron. Durante medio año estuve encerrada en un cuartucho donde no se veía ni la palma de la mano… En esos seis meses, pensé que no iba a sobrevivir. Hasta que lo conocí a él. Aunque al principio estaba con los secuestradores, fue él quien me acompañó en mis momentos de más miedo.

Si no hubiera sido por ese niño, con lo delicada que era ella, no habría aguantado ni la mitad de ese tiempo.

Miguel había escuchado su voz…

En aquel entonces, Rafaela estaba encerrada en el sótano. El que la vigilaba era Liberto. Cuando pasaba por ahí, siempre escuchaba a una niña pequeña soltando maldiciones y groserías.

En ese tiempo, Liberto era el más capaz de todos los niños del grupo. Callado, hablaba poco, pero tenía unos métodos brutales que nadie igualaba. Era rencoroso y no se tentaba el corazón con nadie, incluso los adultos le tenían miedo. Pero con ella… con ella tenía una paciencia infinita.

Nadie se atrevía a meterse con el Liberto de esa época.

Más tarde, seguramente porque el encierro le bajó los humos a la niña, los insultos disminuyeron y empezaron los llantos. Hasta que… esa puerta que nunca debió abrirse, se abrió. Se escucharon voces.

El Liberto de doce años, con esa voz tranquila que ya empezaba a cambiar, le dijo:

—Nadie te ha tocado por ahora, ¿por qué lloras?

—Escuché todo, me van a vender —gimoteó Rafaela.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera