—¡Señora, el desayuno está servido!
Aparte de estos saludos protocolarios, no sabían decir ni una palabra más en español.
Rafaela miró el clima exterior. La lluvia había cesado, pero el cielo seguía gris y plomizo. En ese periodo... aparte del centro de entretenimiento, un lugar donde se mezclaba todo tipo de gente y abundaban los negocios turbios, no tenía otro sitio donde matar el tiempo.
Un coche negro pasó a recogerla para llevarla a la sala de conciertos. La acompañaba una empleada y los guardaespaldas que no se le despegaban ni un instante...
Faltaban tres días para el Día de Reyes; ya habían perdido demasiado tiempo allí.
Y Liberto parecía habérselo tragado la tierra.
¡Rafaela no tenía ni idea de en qué diablos estaba ocupado!
La mayoría de la gente que venía a divertirse aquí eran magnates de todo el mundo, con fortunas de miles de millones. Todos andaban rodeados de bellezas, con una mujer en cada brazo...
Muchos hombres quedaban cautivados en cuanto veían a Rafaela. Jamás habían visto a una mujer de Tierra Dorada tan hermosa. Todos querían preguntar su tarifa, pero antes de que pudieran acercarse, los guardaespaldas del Casino Liaskó salían a advertirles, y no les quedaba más remedio que desistir.
Hubo algunos insistentes que no se daban por vencidos y querían comprar su tiempo, hasta que Israel apareció para aclarar la identidad de Rafaela. Al enterarse, todos la miraron con asombro...
Solo cuando esa figura deslumbrante desapareció de su vista, se les quitaron las ganas de intentarlo...
La realidad era que Liberto había estado todo ese tiempo organizando el lugar para la propuesta de matrimonio. Todo el personal corría de un lado a otro. Había enormes estatuas blancas de Eros, el dios griego del amor, colocadas a los lados, y los alrededores estaban cubiertos de un mar de flores frescas traídas por avión desde otros países en tiempo récord. Una inmensa alfombra roja estaba cubierta de pétalos.
Mauricio abrió la caja del anillo preparado para que Liberto le diera el visto bueno. Tras confirmar que todo estaba perfecto, cerró la cajita.
—Al ver esto, la señora se pondrá muy feliz.
—No hay mujer a la que no le guste una propuesta romántica...
—Aunque el patrón solo lo haga para compensar la boda que quedó pendiente.
El escenario de la boda estaba montado junto al mar. En la isla de enfrente, además de los drones, había un espectáculo de fuegos artificiales preparado...


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...