Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 881

La empleada no pudo soportarlo más y se acercó con cautela:

—Señorita, el joven Miguel probablemente no vendrá. ¿Por qué no empieza usted?

Rafaela, furiosa, tiró el tenedor y hasta empujó los platos de comida fría.

—Antier no vino, ayer tampoco, y hoy menos...

—No contesta el teléfono. ¿Qué tanto hace?

—Clara, dile que venga, por favor.

Clara respondió con dificultad:

—El joven Miguel está aprendiendo a administrar la empresa con el señor, está realmente muy ocupado.

Ese día Rafaela no cenó. Lo esperó hasta las once, y cuando no pudo más, se quedó dormida en la cama.

Por la noche le pareció escuchar a su padre muy enojado, aunque no entendió bien qué decía. Entre sueños, despertó y vio a alguien junto a su cama.

—¿Por qué llegas hasta ahora?

—Te esperé tanto que me quedé dormida.

Cuando no lo veía, Rafaela estaba furiosa, pero en cuanto lo vio, todo el enojo desapareció.

—Lo siento... Rafaela.

—¿Qué te pasó en los ojos? ¿Te regañó papá? Si no quieres administrar la empresa, no importa, solo tienes que acompañarme. Tengo muchos ahorros, nos alcanza para nosotros y para papá.

Rafaela sintió un peso en la muñeca. Al levantar la mano, vio un reloj. Lo miró con sorpresa y alegría.

—¿Es para mí?

—¿Te gusta? —preguntó Miguel.

—Me gusta.

—Todo lo que me das me gusta.

Rafaela no imaginó que esa noche sería su despedida.

—¿Ya te vas?

Joaquín asintió:

—Sí, necesito resolver unos asuntos en la sede de Floranova. Mi vuelo sale en tres horas.

Rafaela asintió sin decir más. Al entrar al cuarto, vio a Liberto recostado en la cama revisando unos documentos. Al verla entrar, él detuvo lo que estaba haciendo.

Le extendió la mano y las puntas de los dedos de Rafaela se posaron en su palma; él la sostuvo suavemente. Ella se sentó a su lado. Liberto, sosteniendo su mano delgada, miró el reloj que ella traía puesto y una leve sonrisa se dibujó en sus labios.

—Regalo de Año Nuevo. No es muy caro.

Liberto besó el dorso de su mano.

—Tengo una reunión en un rato. Si te aburres, puedo decirle a Mauricio que te acompañe a dar una vuelta.

—Recuerdo que tienes que ir al hospital por la tarde para una revisión —dijo ella.

—«Él» también está en ese hospital —dijo Liberto—. ¿Vamos juntos?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera