Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 828

Rafaela no se sentía a gusto en el hospital, así que le pidió a Alonso que tramitara su alta para irse a la Casa Delicias del Sol. Al salir de la habitación, subestimó la terquedad de Verónica con Alonso. En cuanto los vio salir, Rafaela sintió la hostilidad venir hacia ella como una ola.

—¿Un Liberto no es suficiente para ti? Tienes que andar de coqueta por todos lados. ¡Ten un poco de vergüenza! No olvides que estás casada. Si yo fuera tú… me alejaría lo más posible.

Alonso respondió: —¿Esos son los modales que enseña la familia Antón?

—¿Y por qué tendría que alejarme? —Para discutir, Rafaela se pintaba sola. Se colgó del brazo de Alonso con naturalidad y miró a Verónica con una mezcla de lástima y burla—: Nuestras familias son amigas de toda la vida, generaciones de historia con los Cruz. Por amistad, crecimos juntos. Por tiempo, tú acabas de conocer a Alonso hace unos días. Señorita Antón… no importa por dónde lo veas, no tienes cómo compararte conmigo. Aunque cada quien se case, no hay ninguna ley que nos prohíba vernos. Y mucho menos una extraña como tú… tiene derecho a meterse en los asuntos de nuestras familias.

—Ah, y un consejo: no importa si es el señor Jacobo o el bisabuelo quien lo decida, lo que buscan es una matriarca digna para la familia Cruz. Lo mínimo que se pide es decencia y clase. Pero con esa actitud, aunque te aferres, solo vas a avergonzar a la familia Antón y quedarás en ridículo.

—Esa cara que pusiste hace rato… nadie te debe nada.

—Señorita Antón, mejor búscate a otro para casarte. Alonso no sabe hablar y mucho menos discutir; me da miedo que tú lo intimides.

—Los sentimientos no se fuerzan. El capricho de uno solo nunca termina bien…

Rafaela solo decía la verdad. Alonso, con su carácter gélido, si llegaba a enojarse de verdad, no se pelearía con ella a gritos; simplemente destruiría a la familia Antón. Rafaela esperaba que Verónica entendiera. Alonso no era un santo, pero al menos… protegía a los suyos hasta las últimas consecuencias.

De camino a la Casa Delicias del Sol, Alonso le entregó a Rafaela un celular nuevo con su chip recuperado.

—Logré ocultarle esto al señor Fernández por ahora, pero prepárate, no podremos mantener tu regreso en secreto por mucho tiempo.

—Lo sé.

El celular ya tenía carga. Rafaela lo encendió y, en cuestión de minutos, recibió una llamada de los Apartamentos Jardín Dorado.

Rafaela dudó un momento antes de contestar. Escuchó la voz angustiada de su padre:

—¡Rafaela! ¿Cómo está Liberto?

—Me dijeron en la sucursal del extranjero que todavía no pasa la fase crítica. Si Liberto no despierta en estos dos días, es posible que… se quede en estado vegetal, ¡que nunca despierte!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera