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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 269

Ahora que él por fin aprendió a valorarla y quería regresar, la chica que alguna vez depositó todas sus esperanzas en él se le escurría como arena entre los dedos. Sentía que ya no podía retenerla.

Había pasado tanto tiempo sin verla que la añoranza lo embriagaba como un vino añejo.

Sin embargo, Sofía simplemente respondió que la señal estaba fallando y que no lograba escucharlo. Y así, sin más, colgó la llamada.

El teléfono resbaló de su oreja. El pánico comenzó a apoderarse de Iván.

Esa ansiedad era una señal de alerta; le confirmaba que de verdad le importaba Sofía. La tenía en su corazón, pero ella no estaba correspondiendo a sus sentimientos. Temía cometer un error que la alejara para siempre y perder la oportunidad de recuperarla.

Mientras la frustración y la preocupación lo consumían, se dio cuenta de lo indispensable que era Sofía en su vida. Tomó las llaves de su auto, dispuesto a salir a buscarla.

Justo en ese momento, su teléfono sonó de nuevo. Era una videollamada de Isabel Molina.

Iván volvió a sentarse, arrojó las llaves a un lado del escritorio y colocó el celular en el trípode para contestar.

[¡Buenas noches, Doctor Quintana!], saludó Isabel con una sonrisa radiante desde la sala de su casa.

Iván respondió con formalidad: [¡Buenas noches, directora Molina!]

Isabel se rió a carcajadas. [Ay, te estás burlando de mí].

[Para nada. Farmacéutica Amoris ya es un hecho, y tú eres la máxima líder, nuestra gran directora general].

Y era verdad. Leandro Corona había regresado ese mismo día e inmediatamente organizó reuniones por videollamada. La firma para la adquisición de la vieja farmacéutica sería la semana siguiente. El cargo de Isabel como CEO de Farmacéutica Amoris era oficial e inamovible.

[Doctor Quintana, como estuve inactiva estos días en casa —ya sabes por qué—, te llamaba para pedirte que me prepares cien frascos de la crema de belleza de la Clínica Serenidad. Quiero enviárselos a mis seguidoras más leales y aprovechar mi tiempo libre para hacer tutoriales de maquillaje, así de paso le hacemos publicidad a Farmacéutica Amoris].

Esa era una noticia espectacular. Iván ya había analizado los números: Isabel era la reina de la televisión y las redes sociales, con más de cien millones de seguidores y millones de interacciones diarias. Sus fans eran unas fanáticas obsesivas que una vez agotaron los cortaúñas de una marca solo porque ella los usó. Si ella les hacía publicidad, sería como abrir las compuertas de una presa de billetes directo a su cuenta bancaria.

Capítulo 269 1

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