La mansión de la familia Lira ocupaba miles de metros cuadrados, por lo que había un buen tramo para caminar desde la entrada.
Isabel caminaba del brazo de Yanina, aprovechando para conversar.
"Gracias, cuñada, por apoyar el negocio de Leandro. Que mi esposo pudiera invertir en el Proyecto Isa, obteniendo acciones y un cargo importante, es todo gracias a ti."
Yanina, con fuertes síntomas del principio de su embarazo, estaba algo irritable.
"Jamás me imaginé que Adán, el segundo hijo del Grupo Molina, no tendría ahorros, ni carrera, ni poder real. Todo se basa en vender su buena facha y actuar como un magnate por ahí, engañando a niñas consentidas como yo."
"¡Ay!"
Adán le dio un suave apretón en la cintura. "No hables así de tu marido."
Yanina rodó los ojos ligeramente.
Ya estaban casados y la semilla ya estaba plantada, pero a la hora de tener que poner el dinero para la inversión, se dio cuenta de que Adán era un holgazán que no sabía hacer nada.
¡Era frustrante!
Lo único que la unía a él era pura pasión.
Yanina miró a Adán.
El hombre era muy masculino, tenía una energía increíble y excelente técnica.
En sus más de veinte años de vida, nunca había estado con un hombre que la hiciera sentir tan bien.
La fuerza extraordinaria de Adán llenaba su vacío.
Yanina hizo un pequeño puchero.
"Dejo las cosas muy claras: sacar esos dos mil millones para que Adán invierta en el Proyecto Isa me costó todo mi capital. ¡Solo se permite ganar mucho dinero, está prohibido perder un solo centavo!"
Isabel se lo aseguró en el acto.
"Puedes estar mil por ciento tranquila. Los productos de la Clínica Serenidad ya tienen su mercado. En cuanto arranquen la producción, los viejos clientes serán la mejor publicidad. Nuestras fórmulas exclusivas ayudarán a muchos, y el dinero entrará como una cascada imparable."
Yanina asintió, "Precisamente porque confío en la capacidad de Leandro fue que puse todo mi capital para apoyar a mi hombre en su inversión."
"En el mundo de los negocios, se dice que Leandro Corona es invencible. Seguro que el Proyecto Isa prosperará bajo su dirección."
"El éxito de Adán depende de él ahora."
Cuando el esposo triunfa, la esposa se beneficia. Isabel tenía una sonrisa de oreja a oreja.
Sujetó con fuerza el brazo de Yanina. "Déjalo todo en manos de mi Leandro. Con él al mando, ustedes solo tienen que sentarse a contar las ganancias."
Mientras hablaban, Yanina miró de reojo a Lucía y cambió de tema.
Le preguntó en voz baja a Isabel, "¿El otro día dijiste que Lorenzo Lira salió con esa doctora tuya, Sofía?"

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