Entrar Via

VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 352

El auto avanzaba en medio de la tormenta de nieve.

Los copos golpeaban las ventanas y los limpiaparabrisas rechinaban.

Jimena tenía la cabeza gacha.

—Tío, ¿no puedes volver a contratar a la empleada por horas?

Todos los días comían esa comida asquerosa que preparaba la abuela y que parecía para cerdos; su pequeña vida estaba arruinada.

—No —respondió Iván Quintana mientras conducía.

Su tono fue tajante.

Pero las dos hermanas ya no aguantaban la situación y no dudaron en protestar.

—Tío, mi mamá vino a verme ayer y me dijo que estoy flaca como un palo. Si la empleada por horas no nos prepara comida rica, no voy a crecer.

—Tío, somos seis personas en casa, hay ancianos, niños y una embarazada, y no hay nadie que nos cuide...

—Tío, si de verdad no se puede, pídele a la abuela que haga un menú. Por ejemplo: el lunes para el desayuno, yogur con arándanos y pan tostado con tocino, además de un huevo frito; para la cena, alas de pollo, camarones al ajillo, costillas agridulces, un buen filete y sopa de albóndigas. Y el martes, algo completamente diferente para variar un poco.

—Sí, anótalo, que la abuela lo siga para que no haga una olla gigante de arroz en la noche y luego nos sirva sobras recalentadas en el desayuno, que sabe horrible.

—Una vez que organices las cosas de la casa, podrías contratarnos un tutor privado para que nos ayude con las tareas.

Julieta apoyó su mejilla en la mano y pensó un momento.

—Tío, podrías pagarle un poco más al tutor para que esté pendiente de los avisos de la escuela y te avise cuando haya que pagar algo, así no se te pasa por estar ocupado y los maestros no te andan llamando la atención.

Si no podían traer de vuelta a Sofía, gastar un poco de dinero en contratar a alguien también resolvería los problemas.

Ambos pares de ojos se clavaron en la nuca de Iván Quintana.

Las niñas no comprendían lo difícil que era mantener a una familia.

Iván suspiró profundamente.

Jimena le preguntó:

—Tío, ¿sigues triste porque Sofía no quiso venir a casa con nosotros?

Julieta intervino:

—Anímate, tío. Tienes a la tía Selina; si Sofía no vuelve, la tía Selina te hará compañía, no estarás solo.

Jimena asintió:

—Sí, aunque la tía Selina nos trate mal, a ti te ama muchísimo y te va a dar un bebé...

—¡Cállense! —gritó Iván, golpeando el volante con fuerza.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA