Iván Quintana notó de inmediato que algo andaba mal:
—Señor Corona, ¿se encuentra enfermo?
—Un problema menor —respondió Leandro—. ¿Aún no sales del trabajo?
Iván empezó a hablar de negocios.
Luego, Leandro le dijo:
—Isabel tuvo un percance, no estará en casa estos dos días. Lleva las cosas y dile a la empleada que las reciba.
—La señorita Molina... ¿se encuentra bien?
Isabel Molina llevaba mucho tiempo sin trabajar, no tenía gran cosa que hacer.
Hacía unos días le había estado insistiendo por sus cremas de belleza.
Leandro no le dijo que Isabel estaba detenida por golpear a un niño y que había recibido una multa y una charla educativa de siete días.
Solo respondió:
—Ella está muy bien.
Iván prefirió no meterse en asuntos ajenos.
Colgó y siguió con lo suyo.
Primero dejó a Julieta y a Jimena en la puerta de su casa y, tras verlas entrar, dio media vuelta hacia la villa de Leandro e Isabel para entregar la mercancía.
Al llegar a casa, lo primero que hizo Jimena fue mirar la mesa del comedor.
Esa noche, tocaba sopa de fideos aguada.
Una gran olla de fideos estaba en el centro de la mesa.
Al lado de la olla, había un plato de ensalada de pepino simple y una salsa picante.
Cada quien tomaba lo que quería.
Selina Huerta no estaba en la mesa.
Evidentemente, ella también extrañaba los festines de seis platillos y una sopa que preparaba la empleada por horas, y se negaba a tragar esa comida desabrida.
Jimena se sentó con cara de amargura.
—Abuela, ¿otra vez cenaremos tan mal esta noche?
La Señora Quintana estaba de buen humor esa noche y no le gritó.
—Tu tío invirtió en Farmacéutica Amoris y se llevó hasta los ahorros de jubilación que el abuelo y yo juntamos por décadas. Ahora su clínica vive al día, ahorrando para pagarle al banco el mes que viene. Los gastos de la casa se reducirán al mínimo.
Era exactamente lo que Iván había dicho en el auto.
La familia atravesaba por una etapa difícil y había que apretarse el cinturón.
En fin.
Si seguía quejándose, parecería una niña malcriada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA