¡Qué mala suerte!
Sofía se puso de pie descalza, agarrando su bolso con una mano y el botín que se acababa de quitar con la otra, dispuesta a cederles el espacio a ese par de cínicos.
Estaba a punto de irse cuando Isabel se aferró al brazo de Leandro, ladeó la cabeza y le sonrió burlonamente.
—Sofía, ¿qué haces tú por aquí?
Sofía la ignoró por completo.
La risa de Isabel se volvió más fuerte.
—¿Acaso viniste a buscarnos a propósito?
Sofía siguió caminando, cojeando visiblemente.
Isabel se burló con veneno:
—¡Ay, gracias! Qué detalle tan lindo. Hasta con la pierna lastimada viniste a ser testigo de nuestra felicidad. Ya que estás aquí... tomémonos una foto juntos.
Apenas terminó de hablar, Leandro también se unió al juego cruel.
—Sofía, ya que estás aquí, todos sabemos a qué viniste. No tienes por qué esconderte cuando me ves, te ves patética. Isabel es de buen corazón y te está invitando. Acércate, tómate una foto con nosotros y cuando nos extrañes, al menos tendrás algo que mirar. Así no tendrás que seguir fingiendo estos encuentros casuales por todos lados.
Sofía se giró de golpe.
Los fulminó con la mirada.
Leandro enarcó una ceja.
—Ven acá, juntémonos. ¿No quieres?
Estaba a punto de estallar y responderles cuando una señora exuberante, cubierta de joyas de oro y con un peinado de nido de pájaros, empezó a hacerle señas con la mano.
—¿Sofí? ¿Sofí...? ¡Dios santo! ¿Estoy soñando? ¡No puedo creer que te encontré hoy!
—¡Hace cuántos años que no nos vemos!
—¡Ya hasta pensaba que te habías muerto!
En un abrir y cerrar de ojos, la señora se acercó contoneándose, le agarró las manos a Sofía y continuó hablando emocionada.
—¿Dónde te habías metido todos estos años?
—Le pregunté un montón de veces a la señora Corona y siempre me dijo que no sabía.
—Hace poco, cuando vi que Leandro se comprometió con esa Reina de los Realities, me dio tanto coraje por ti...
La señora sacudía a Sofía por los brazos.
Con la cabeza dándole vueltas, Sofía por fin recordó quién era.
Se trataba de la segunda esposa de un empresario inmobiliario, que luego se convirtió en la oficial, conocida por todos como Doña Beatriz Jiménez.


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