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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 414

En medio del abarrotado pasillo del hospital.

Samuel señaló los condones esparcidos por el suelo. —¡¿Me estás engañando?!

Cinco cajas de preservativos desparramadas, decenas de ellos en el piso. Un paciente que pasaba los pisó sin querer, dejando la marca de su zapato en el plástico azul oscuro.

Karina sintió que se moría de vergüenza.

—No... no es lo que crees.

Su voz fue tan débil como el zumbido de un mosquito.

Samuel rugió: —¡¿Entonces qué diablos es esto?!

Una señora de mediana edad, con un montón de recetas en la mano, intentó calmarlo de buena fe. —Hijo, tu esposa compró protección pensando en ti, no le grites así.

—¡Yo nunca uso protección para hacerlo! —gritó Samuel con los ojos inyectados en sangre.

¡Ay, Dios mío!

La señora huyó espantada.

Samuel agarró a Karina por la muñeca y la arrastró por el pasillo hasta acorralarla en el descanso de las escaleras de emergencia.

—¿El infeliz que te mandó esos condones es tu amante? —le espetó, mirándola con furia y los dientes apretados.

—No, fue el asistente de mi exnovio —respondió Karina, con los ojos llenos de lágrimas y sin atreverse a mirarlo a la cara.

Samuel bramó: —¡¿O sea que tu ex te está buscando?!

—Sí.

—¡¿Quiere volver contigo o solo quiere llevarte a la cama?!

Las lágrimas comenzaron a resbalar por las mejillas de Karina mientras sus labios temblaban.

—Ya decidí estar contigo, no tengo ojos para nadie más. ¿Podrías, por favor, respetarme un poco y dejar de mencionar a mi exnovio?

—¡No! —gritó Samuel, fuera de sí.

—Samuel, no me trates así, por favor... No lo soporto.

—¡Te mandó una bolsa llena de condones! ¡¿Qué quieres que haga, que me quede mirando mientras se los pones?!

Karina lloraba desconsolada. —Vine hoy a hacerme un ultrasonido porque necesitaba revisarme de las secuelas que me dejó mi relación pasada. Quedé destruida y llena de heridas. Que me armes un escándalo así es como si me pasaras un cuchillo por las cicatrices... Me duele mucho.

Snif, snif...

Samuel bufó un par de veces para liberar su frustración.

Sin decir una palabra más, volvió a agarrarla de la muñeca y se la llevó a rastras.

Salieron por la entrada principal del hospital, donde Humberto ya los esperaba con el auto encendido.

Samuel agarró a Karina por la cintura y prácticamente la lanzó dentro del vehículo.

¡Pum!

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