El chofer regresó con el bebé y las dos niñeras a la mansión.
Toda la familia Lira, que estaba a punto de cenar, se enteró de que Lucas se iba a divorciar esa misma noche.
Las lágrimas brotaron de los ojos de Susana Yáñez.
Su nieto apenas tenía cinco meses y sus padres ya se estaban divorciando.
Antes de que el niño pudiera siquiera aprender a decir la palabra 'mamá', ya la había perdido.
Ana, que estaba sentada junto a ella en su sillita de comer, tomó el pañuelito que la niñera le había dado, se lo puso a Susana sobre los ojos y lo presionó con sus pequeños deditos.
«No llores, abuelita...».
Susana apoyó la frente en la mesita de la niña y comenzó a llorar aún más fuerte.
A nadie le quedaron ganas de cenar.
Pero todavía tenían que llevar a Sebastián y a Ana de regreso con Sofía.
Susana salió de casa con el estómago vacío.
Ricardo Lira se puso el abrigo y la acompañó.
Sofía también recibió la noticia del divorcio de Lucas en su casa.
Lorenzo la había llamado para contarle; le dijo que Lucas ya había terminado con los trámites del divorcio y que él iría a hacerle compañía.
Esa noche solo estaban en casa Sofía y Celeste.
Cuando Ana se subió al auto, la llamó por teléfono.
Con su vocecita dulce, le contó que su abuelita estaba llorando, que no había comido y que tenía la barriga vacía...
Al escuchar a su hija, Sofía le pidió que le pasara el teléfono a Susana.
[Susana, yo tampoco he cenado todavía. Hay un restaurante llamado Gran Mesón Real cerca del cruce de la Avenida Claridad. Voy a esperarlos ahí].
[No tengo hambre].
Pero al recordar que Sofía estaba en recuperación y necesitaba comer bien, terminó accediendo: [Está bien].
La Avenida Claridad quedaba muy cerca del Residencial Rivera.
Sofía pidió un taxi y se dirigió hacia allá.
Celeste la acompañó hasta la puerta, pero en su rostro redondo no había ni rastro de su habitual sonrisa.
«Hoy preparé ocho platillos diferentes y al final nadie se quedó a cenar en casa, se va a desperdiciar mucha comida».
Sofía le dio unas palmaditas en su brazo regordete. «La familia es más importante que desperdiciar un poco de comida».
«En eso tienes razón».
«Dale mi porción a Estrellita para que te acompañe a cenar, dale solo la carne. El arroz y las verduras puedes dárselos a los patos y a los gansos; esos animales son enormes y siempre tienen hambre».
«De acuerdo, ve con cuidado».
Sofía se despidió con la mano.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...