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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 469

La señora Molina giró los ojos, fastidiada.

Y entonces clavó su mirada en Leandro.

Como el hombre era ciego, ella no tenía reparos en descargar su frustración observándolo con desprecio.

Si no fuera por la víbora que Leandro tenía como madre, la carrera de Isabel jamás habría sido destruida por los escándalos mediáticos.

Sin esos escándalos, Isabel habría seguido brillando en su carrera artística y jamás se le habría ocurrido meterse a fundar el Grupo Amoris.

Sin Amoris, los más de siete mil millones que la familia Molina había invertido estarían sanos y salvos en sus cuentas bancarias...

¡Este ciego había arrastrado a su hija a la ruina!

Adán Molina chasqueó la lengua y le plantó el celular casi en la nariz a Isabel.

—Ahí tienes. Mira a tus adorados “fans incondicionales”, tan prepotentes y ridículos. Puras payasadas.

A Isabel se le encogió el corazón.

En las redes sociales, los videos estaban fuera de control, y Ximena Salas se había convertido en el hazmerreír del país entero.

Lo que Adán le estaba mostrando era una grabación de la transmisión en vivo de Ximena.

La pantalla estaba infestada de comentarios despiadados:

[¡Nuestra reina pensó que al divorciarse se colgaría de la fama de la actriz del momento y se volvería millonaria! ¡No pensó que el circo se le caería tan rápido!]

[¡Jajaja! Quedó quemada antes de brillar.]

[Isabel vuelve a ser el fracaso del año. Y tú, que te acabas de divorciar y perdiste el apoyo de la familia Lira, ¿ya estás llorando?]

[¡Explica qué pasó con el producto! ¿Por qué te haces la desentendida?]

Ximena, visiblemente desquiciada por el acoso, les gritaba en vivo: [¡Si quieren ver, quédense! ¡Si no, lárguense! Es mi canal y transmito lo que me da la gana. ¡No me hagan preguntas que no tienen nada que ver con el producto!]

Había más de cien mil espectadores conectados, y el noventa por ciento de ellos solo estaban ahí para burlarse. Y como les prohibía preguntar, más se ensañaban.

Ella respondía a gritos, y los cien mil espectadores le respondían con el doble de odio.

Ximena le gritaba a su asistente: [¡Bloquéalos a todos!]

En cuestión de minutos bloquearon a cientos de personas, pero los usuarios sacaban cuentas falsas y entraban de nuevo para atacarla sin piedad.

Lo que empezó como un trolleo contra ella terminó como un escuadrón de cien mil personas destruyendo públicamente la reputación del Grupo Amoris.

La imagen corporativa de la empresa había quedado hecha trizas.

Isabel agarró el teléfono y marcó inmediatamente.

[¡Ximena! ¿Cómo te atreves a manejar la situación así? ¡Has destruido el prestigio de mi empresa!]

[¿Qué demonios dices? Tú...] Ximena soltó con indignación: [Llevo un mes rompiéndome la espalda por ti. En los últimos tres días transmití más de cinco horas diarias para conseguirte ventas millonarias, ¿y así me pagas?]

La simple mención de las ventas fue una puñalada directa al corazón de Isabel.

[¡Ventas mis narices!]

La hipocresía era inaguantable.

Prácticamente todos los clientes habían cancelado sus pedidos, ¿con qué cara se atrevía Ximena a presumirle de números?

Las dos mujeres comenzaron a gritarse al teléfono.

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