Entrar Via

VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 470

Leandro respondió al llamado guiado por un instinto que no podía controlar.

Y, sin darse cuenta, una chispa de ternura se encendió en su pecho.

La dulce vocecita se escuchó justo frente a él:

—¡Papi, cuidado! Tienes un escalón enfrente, ve despacio.

El corazón de Leandro se derritió.

Qué niña tan adorable y atenta. Debía ser muy pequeña, sonaba tan frágil y tierna... Y además, era tan compasiva que entendía que aquel hombre ciego necesitaba ayuda.

—Muchas gracias, pequeña —respondió de inmediato, embargado por una súbita emoción.

Pero al segundo siguiente...

Una carcajada profunda y conocida resonó. Era Lorenzo Lira.

—Anita cuida muchísimo a papá.

¿Qué?

La burla disfrazada en esa risa sacó a Leandro de su fugaz fantasía a golpes.

Al recuperar la compostura, la voz de Lorenzo le resultó aún más detestable, una clara y arrogante provocación.

—¿Anita quiere tomar a papá de la mano?

—¡Sipi! ¡Yo te ayudo a subir!

De pronto, se escuchó la voz de Susana Yáñez, quien también reía con ternura:

—Ay, mi niña, pero si tú todavía estás muy chiquita. A ti es a quien la abuela Celeste tuvo que cargar para subir los escalones.

Con su voz cantarina, Ana respondió:

—¡Yo ya estoy arriba, pero mi papi todavía no, lo estoy esperando!

—Qué hija tan buena y hermosa tengo —soltó Lorenzo con otra risotada.

Cof... ¡cof, cof, cof!

Leandro se agarró con desesperación a los descansabrazos de la silla, el cuerpo entero inclinado hacia adelante. Tosía con tanta violencia que parecía a punto de escupir los pulmones sobre las baldosas.

Isabel corrió despavorida, tomándolo de los hombros para echarlo hacia atrás, golpeándole suavemente la espalda.

—¡Leandro! ¿Qué te pasa? —exclamó, pálida de miedo.

Leandro ya había vomitado sangre un par de veces antes, y esos episodios siempre empezaban con un ataque de tos incontrolable.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo a Leandro.

—Estoy bien.

Adán Molina se acercó a paso lento, con una mueca de asco.

—Se está muriendo de la envidia de escuchar cómo esa mocosa trata a su padre.

—¡Adán! ¡Cierra la boca! —le gritó Isabel.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA