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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 471

—Mesa para cinco —pidió Isabel Molina.

Aquel día, Leandro Corona solo iba acompañado de Zacarías Pardo, su guardaespaldas de confianza que lo asistía de cerca, por lo que compartirían la mesa.

El gerente revisó la disponibilidad.

—Lo siento mucho, pero en este momento no tenemos mesas adecuadas disponibles. Tendrían que esperar más de treinta minutos, ¿qué les parece?

Isabel se sintió irritada; no quería quedarse sentada esperando.

—Iremos a comer arriba, entonces.

El sexto piso contaba con mesas en una zona abierta y elegante.

El ambiente era igual de exclusivo que el de los salones privados.

La única desventaja era que el espacio no estaba completamente cerrado.

Pero no le importaba. El Gran Mesón Real era un restaurante de alta gama que solo recibía a clientes importantes; aunque alguien la reconociera, no sufriría el acoso de las cámaras ni escándalos vergonzosos.

Leandro, en su silla de ruedas, iba al frente.

Zacarías lo empujaba.

Al trasladarse desde el vestíbulo hasta el ascensor VIP, se toparon con un inconveniente.

—Leandro, la familia Lira todavía no se ha ido —le susurró Zacarías al oído.

Su intención era preguntarle si debían acercarse o no.

Claramente, sería mejor esperar a que ellos se fueran para evitar un momento incómodo.

Desde que bajaron del auto, el Señor Molina y Adán Molina habían mantenido su distancia al ver que Don Elías Lira, Zafira Lira, Ricardo Lira y su esposa estaban acompañando a Sofía Valdivia.

En ese momento, Zacarías echó un vistazo y vio que el Señor Molina y Adán estaban fumando, apartados a una distancia prudente.

Isabel también notó que Sofía y los demás seguían esperando junto al ascensor.

Se mordió el labio con rabia.

¡Eran como fantasmas que no la dejaban en paz!

¡Esa mujer estaba en todas partes!

Si no fuera porque los mayores de la familia Lira estaban presentes, se habría acercado sin dudarlo para acusar a Sofía de seguirlos y darle su merecido.

Leandro tomó la decisión.

—Vamos.

Dada la tensión de la situación, Zacarías quiso confirmar:

—¿Nos acercamos ahora?

—Sí.

La silla de ruedas avanzó hacia el ascensor e Isabel los siguió con los labios apretados.

Capítulo 471 1

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