Entrar Via

VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 488

Lo peor de todo es que la mayoría de las personas son alérgicas a la cáscara del ñame crudo; después de pelarlo, las manos te pican como si te estuvieras volviendo loco.

Sofía normalmente solo compraba del que era un poco más grueso que la caña de azúcar.

Celeste se ponía guantes para pelarlo, y al menos quedaba algo que meter a la olla.

Este puesto de verduras era muy largo.

De izquierda a derecha, había cuatro o cinco puestos de metro y medio de ancho unidos.

Los tubérculos como el ñame y las papas, aún cubiertos de tierra, estaban apilados en el extremo izquierdo.

La señora mayor que vendía las verduras corrió desde el otro extremo, donde tenía los espárragos, chícharos y demás verduras limpias y bonitas. Llevaba el flequillo mal cortado revoloteando por el aire y empezó a llamar a los clientes a gritos.

"¿La señorita bonita va a llevar ñame? Escoja, escoja, se lo pesamos y se lo damos peladito."

¿Lo pelan?

Sofía y Lorenzo intercambiaron una sonrisa.

Qué grata sorpresa.

"Llevemos bastante. Hoy en la noche prepararé pastel de ñame con miel, mañana haremos caldo de pollo para Ferrer, y dejaremos un poco para cocinarlo al vapor en el desayuno. Esto es excelente para fortalecer el estómago y mejorar la digestión", sugirió Lorenzo.

"Me parece perfecto." Sofía se apegó a su lado.

La señora mayor agarró un buen manojo. "¿Con esto está bien?"

"Sí, está bien."

Lo pusieron en la báscula.

Cincuenta y ocho pesos.

El ñame era caro, a diez pesos el medio kilo, y rara vez un cliente se llevaba todo un manojo de una vez.

La señora de pelo blanco temía que se arrepintieran y se fueran.

Después de pesarlo, le gritó a una mujer que estaba dándole la espalda, muy ocupada desgranando ejotes.

"Seli, ven rápido a pelar esto."

La mujer llevaba la capucha de su chamarra puesta y un cubrebocas negro que le cubría la cara, parecía que estaba escondiéndose del mundo. Levantó la vista por un segundo y luego volvió a bajar la cabeza para seguir con sus ejotes.

"Si lo pelo, me van a picar las manos."

La señora alzó la voz: "¡Apúrate! Con la situación en la que estás, ¿crees que estás en posición de ponerte exigente?"

La mujer refunfuñó entre dientes, haciendo las cosas a regañadientes.

La señora dejó el ñame a un lado y en su rostro arrugado se dibujó una sonrisa que parecía una flor marchita: "Señorita bonita, joven guapo, lleven más cositas. Miren, aquí tengo de todo."

Lorenzo vio unas papas cambray y sus ojos tiernos se iluminaron.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA