El niño regordete le soltó la mano a su papá.
Y se fue caminando indignado.
—¡Ya lo sabía! ¡Todos prefieren a las niñas! ¡Por eso todos quieren tener más hijos!
El papá corrió tras él para calmarlo. —No te enojes tan rápido, escúchame. Tu mamá y yo no queremos otro hijo para quitarte atención. Es solo que tener una hija así de tierna y preciosa es el sueño de cualquier hombre...
Gracias al drama de padre e hijo, las señoras comenzaron a chismear sobre la moda de tener un segundo bebé.
Sebastián y Ana por fin pudieron escapar.
Ferrer les avisó: —Ya nos vamos a casa.
—¡Sí!
Los dos niños caminaron obedientes, y cruzaron miradas con Leandro Corona.
—Hola~ —Leandro reaccionó de inmediato y forzó una sonrisa.
Esos eran sus hijos. Los niños más hermosos, inteligentes y encantadores.
Todo el mundo los adoraba.
Miren nada más, todos esos padres estaban muertos de envidia.
¡Y esas criaturas tan maravillosas eran suyas!
Leandro abrió la boca, emocionado, dispuesto a aprovechar el momento para hablar con ellos y mejorar su relación.
Pero Sebastián y Ana le voltearon los ojos al mismo tiempo.
Al recibir ese desprecio de ambos, Leandro bajó la mirada avergonzado.
Cuando volvió a levantarla, solo vio sus pequeñas espaldas.
Una manita le tocó la cara y lo hizo voltear. Valentina lo miró con los ojos muy abiertos y le susurró un secreto: —Ana me dijo hoy que su tío abuelo está enfermo, así que sus papás ya no se van a comprometer en Nochebuena.
Eso era una excelente noticia.
El rostro de Leandro se iluminó: —¿Te dijo para cuándo lo pospusieron?
—No —Valentina negó con la cabeza.
Leandro sonrió.
Valentina frunció el ceño: —Tío Leandro, ¿por qué estás llorando y riendo a la vez?
—¡Ah! ¿A poco sí?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...