La noticia no tardó en llegar a la Mansión Salinas.
Todo el jardín y el inmenso patio de la residencia se iluminaron por completo.
La Señora Salinas se levantó de la cama, con los ojos hinchados por la impresión, incapaz de creer lo que le estaban diciendo.
Amalia le mostró unos videos.
—Señora, mire usted misma, a la señorita Lilia me la humillaron peor que nunca esta noche.
Alguien había grabado el momento y lo había subido a internet con un ángulo perverso que hacía que el rostro de Lilia luciera retorcido, dándole un aspecto vulgar y lleno de maldad.
En el siguiente video aparecía Clara siendo escoltada por la policía, grabado de tal manera que la hacía ver con el rostro hinchado y mirada culpable, etiquetada claramente como una delincuente.
En cuestión de horas.
La reputación de las dos herederas Salinas había quedado pisoteada, su honor hecho añicos.
La Señora Salinas golpeó el colchón con furia.
—¡Esa Sofía es un desastre! ¡Una maldición que vino a destruir a nuestra familia!
Amalia, indignada, le dio la razón. —¿Cómo puede hacerle daño a la familia así y todavía atreverse a decir que es una de los nuestros?
—¡Hmph! —La Señora Salinas se bajó de la cama.
—Ella no merece ser parte de mi familia, ni lo será. Cuando mi hijo la echó de la casa, seguro fue porque el cielo se lo dictó. Quiso eliminar la desgracia antes de que cayera sobre nosotros.
Mientras le ponía los zapatos, Amalia suspiró.
—Qué lástima. Sofía no supo cuál era su lugar. Se empeñó en salir de las montañas de Sierra Alba para venir a colgarse de nosotros, y ahora, por su culpa, Clara fue arrestada delante de todo el mundo y Lilia quedó en ridículo en público.
La Señora Salinas bajó las escaleras cargada de furia.
Los hermosos ojos de Josefina estaban llenos de lágrimas.
—Suegra, es cierto. A Clara se la llevaron arrestada.
Miró de reojo a Benjamín, que había vuelto corriendo para tomar el control de la situación.
—El motivo del arresto es que, supuestamente, ella financió la huida de un prófugo de la justicia. Pero... ¿de dónde sacan eso?
La Señora Salinas cortó la conversación de inmediato para imponer el orden.
—Este no es momento de hacer preguntas inútiles. Hay que ir a la comisaría ahora mismo y sacar a Clara de ahí.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...