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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 731

Con los ojos inyectados en sangre, furioso y perdiendo los estribos, escupía veneno con cada palabra.

—¡Lira, eres un completo imbécil!

—Teniendo a mi hermana, una chica pura y perfecta, la rechazas para irte a revolcar con una viuda que ya se acostó con otro, que ya parió, y que fue desechada como un trapo sucio.

—¡Ah! Y casi lo olvido, también le estás criando los hijos a otro hombre.

—¡Qué gran hazaña! El heredero de la familia más rica del país criando bastardos ajenos para que hereden el imperio de los Lira, entregando en bandeja de plata lo que a tus ancestros les costó generaciones construir...

Bla, bla, bla.

—Tus abuelos, tu padre, tu madre... todos ya saben de tu brillante estupidez.

—En este preciso instante, deben estar a punto de escupir sangre por culpa de un hijo tan rebelde.

—¡Están esperando que vuelvas para cavar tu propia tumba!

—¿Qué dijiste? —Lorenzo agarró a Silas por el cuello de su camisa color óxido, que llevaba tres botones desabrochados.

Un rostro lleno de cinismo le dedicó una sonrisa maliciosa.

—Si nadie se mete con la familia Salinas, nosotros no nos metemos con nadie. Pero si alguien ofende a nuestra familia, se lo haremos pagar... ¡con creces!

—¡Maldito! —Lorenzo soltó a Silas de un empujón.

Una profunda tristeza lo invadió.

Sus ojos se humedecieron con lágrimas ardientes.

—Sofía ha sufrido muchísimo. Atravesó un infierno para lograr escapar y volver. Corrió hacia la familia Salinas llena de ilusión porque son sus parientes más cercanos, las personas en las que debía apoyarse. ¿Cómo pudieron... clavarle un puñal por la espalda de esta manera?

Silas se sacudió el cuello de la camisa y se burló:

—Un trapo sucio con dos estorbos a cuestas, tsk... vaya que la amas con locura.

—¡Un tipo como tú no tiene el derecho de siquiera mencionar la palabra amor! —rugió Lorenzo.

—¡Tú sí, claro que sí! ¡Tú eres el más indicado para enamorarte de las sobras de otro!

—Silas, cuando dices esas cosas, el único que queda como una basura inmunda eres tú. Sofía estuvo casada y tuvo hijos, eso no es un delito. Simplemente, a su edad, tomó las decisiones que creyó correctas. Te ríes de ella, proyectas tu propia maldad en su vida, la ofendes descaradamente... ¡El único sucio aquí eres tú, y el único miserable... también eres tú!

¡Hmph!

Dio media vuelta y echó a andar.

Silas, que se había quedado pasmado por el sermón, reaccionó de golpe y corrió tras el auto.

Lorenzo aceleró a fondo, dejándole una nube de humo de escape en la cara.

¡Que se ahogue ese maldito engreído!

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