—¡Tesoro!
—¡Detente ahora mismo!
Al ver que las manos radiantes y delicadas de su preciada nieta se acercaban a esa caja de arena, doña Salinas se deslizó torpemente de la cama, llena de pánico.
Ambas eran sus nietas biológicas, de la misma edad, ¿por qué había una diferencia tan abismal entre las dos?
Solo había que mirar la devoción filial de Lilia y contrastarla con la sangre fría e insensibilidad de Sofía.
Su sentido de justicia se desmoronó.
Sofía se había llevado una gran parte de la fortuna de la familia, así que lo mínimo que debía hacer era comportarse como una nieta, honrando a sus mayores y pagando la deuda de gratitud por su crianza.
Por lo tanto, doña Salinas ordenó que llamaran a Sofía para que viniera a curarla.
Sin embargo, Sofía no recibió el mensaje de la abuela, sino una llamada de Benjamín Salinas, quien, hablando en calidad de patriarca de la familia, le dio razones lógicas y coherentes, sin dejar margen para rechazos.
Esa misma noche, al salir del trabajo, Sofía se dirigió a la residencia de los Salinas.
Estacionó su auto en la vía junto a la puerta lateral y caminó por el sendero rodeado de jardines, frente a las pequeñas casas de estilo europeo.
A las siete de la noche, aunque ya oscurecía, aún había trabajadores cargando materiales de construcción en el jardín.
Desde el otro extremo del sendero, apareció la esposa del tío Rodolfo acompañada de la niñera.
Sofía tenía una opinión neutral sobre tía Beatriz, así que al toparse con ella, la saludó con cortesía.
—Tía Beatriz...
Apenas pronunció su nombre, la mujer la escaneó de arriba a abajo con la mirada.
—Sofía, escuché que la familia Lira se enteró de todo tu pasado. Como les importa mucho tu historial, de nada sirvió que te arrodillaras y suplicaras. Lorenzo ya no te quiere...
Sofía giró el rostro hacia un lado.
Incluso si todavía no tenía una respuesta clara de Lorenzo, y aunque fuera cierto que la familia Lira la hubiera echado a patadas, no había necesidad de ser tan despectiva.
—Las cosas no son como usted imagina —respondió ella con tono gélido.
Tía Beatriz abrió mucho sus ojos oscuros, destilando astucia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...