Lorenzo rio con ganas antes de soltar a Sofía para que fuera a arreglarse.
Lorenzo la iba a llevar a escoger su vestido; Susana Yáñez ya había llamado a la boutique principal de la prestigiosa marca Chisige para avisar de su llegada.
Sofía no se complicó mucho con el maquillaje, pues en la tienda habría estilistas profesionales.
Simplemente se puso un delicado conjunto de diamantes: una gargantilla clásica con aretes a juego, un estilo atemporal que combinaba con cualquier vestido.
—Qué hermosa —susurró Lorenzo, abrazándola por la espalda.
—Contrólate un poco —le advirtió ella.
—Imposible —se quejó él, frunciendo el ceño en un puchero infantil—. Rogué y supliqué durante tres días seguidos para ganarme este momento.
—Pobrecito, has sufrido mucho, Lolo —bromeó ella.
Lorenzo apartó la mirada—. Solo lo dices de dientes para afuera, pero no haces nada al respecto.
—Toma —Sofía le extendió la mano.
Lorenzo volvió a mirarla—. ¿Para qué?
—Para que... me tomes de la mano.
Al cruzar miradas, Lorenzo sonrió de oreja a oreja.
Sin dudarlo un segundo, entrelazó sus dedos con los de ella. Se pusieron los zapatos y salieron a toda prisa, casi corriendo de la emoción.
Los vestidos de novia de Chisige provenían de una exclusiva marca italiana.
Solo existía una sucursal en el país, ubicada en el piso 18 de la plaza comercial más lujosa de la ciudad.
Al llegar a la boutique, Sofía recordó algo... Hace unos meses, Isabel Molina y Leandro Corona habían estado allí probándose trajes de novia, e incluso habían ido a tomarse unas fotos en los alrededores.
Una vez dentro, la gerente de la tienda los recibió en persona y les preguntó qué tipo de diseño buscaban.
Sofía fue directa: —No quiero ninguno que ya haya sido probado por alguien más.
La gerente asintió con mucho respeto—. Ustedes llegan en el momento perfecto. Acabamos de recibir los modelos de la nueva temporada; la mitad son completamente nuevos y nadie los ha tocado.
Sofía en realidad buscaba un vestido para la fiesta de compromiso.
La sala de exhibición estaba en la parte trasera del área de novias.
Mientras caminaban hacia allá, Lorenzo se detuvo de golpe.
—¿Qué pasa? —preguntó Sofía, mirándolo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...