Sofía notó que estaba cediendo terreno.
Pero solo le dieron ganas de reírse.
¿Se suponía que tenía que agradecerle que siguiera reservándole el lugar de señora García?
—No hace falta —dijo con una sonrisa tranquila—. Compensar a alguien es darle lo que necesita, y lo que ella más necesita ahora mismo eres tú. Con gusto me hago a un lado.
Intentó apartar su mano. Alejandro se tensó. Le agarró la otra mano, con una vena marcándose en la frente y las sienes palpitándole.
No podía encontrarle la vuelta a lo que ella decía. Pero sentía una rabia que no sabía bien de dónde venía. Al final le soltó sin rodeos, casi entre dientes:
—Pero yo no acepté el divorcio.
Sofía no se sorprendió.
Sabía que Alejandro probablemente no supo nada hasta ese momento, y que al enterarse reaccionaría con incredulidad y haría un gesto de retenerla. Era lo esperado.
Pero eso no probaba nada.
Hasta una mascota después de cinco años genera apego. Y ella había sido su esposa cinco años. Era normal que no quisiera soltarla así de fácil.
Aunque ella sabía bien que eso no era amor. Era costumbre. Y cuando Alejandro volviera con Florencia, esa costumbre se iría olvidando sola.
—Solo vine a avisarte, no a pedirte permiso —dijo Sofía con calma—. Esta noche es el cumpleaños de tu abuela y no pienso sacar el tema. Aunque ella nos conoce bien a los dos y probablemente ya se lo imagina. Cuándo hacer el anuncio es decisión tuya. Y si en algún momento necesitas que coopere en algo, lo haré. Eso es todo lo que tenía que decirte.
Dicho eso, le puso el acta en la mano e intentó apartar la suya.
Alejandro no la soltó. El pecho le pesaba.
Entonces vio el anillo en el dedo de Sofía y algo en él se encendió todavía más. Lanzó el acta a un lado y clavó la mirada en el anillo con los dientes apretados.
—Muy bonito todo lo que dices, pero al final quieres estar con Gabriel. ¿O me estoy equivocando? ¿De verdad crees que los Morales van a dejarte entrar a su familia?
—Eso no es problema tuyo —respondió Sofía.
No tenía energía para explicarle nada. Si Alejandro había decidido que ella y Gabriel estaban juntos, de nada serviría desmentirlo. Igual que siempre, él no iba a creerle.

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