Él bajó la cabeza para besarme y yo le respondí con pasión.
Beso a beso, caímos abrazados sobre la cama. Mientras sus labios no dejaban los míos, comenzó a desabotonar mi pijama.
Era torpe e impaciente. Tras cada botón que abría, se detenía a ver mi reacción, temiendo que yo lo rechazara.
Terminé por desabotonarme la pijama yo sola y coloqué su mano directamente sobre mi pecho.
Era un novato sin experiencia. Su respiración se agitó de inmediato, y se quedó paralizado durante unos segundos. Sus hermosos ojos me miraban, nublados por la duda y la inexperiencia.
Levanté la cabeza y besé su manzana de Adán.
Si nada salía mal, esa noche iba a ser perfecta. Pero, por supuesto, algo salió mal.
Justo cuando Gabriel intentaba descifrar cómo cruzar la última barrera entre nosotros, su celular empezó a sonar.
—Gabriel, ¿qué demonios pasa con el documento que entregaste? ¿Cómo pudiste cometer un error tan grave?
Gabriel frunció el ceño.
—¿Qué clase de error?
—¡Ven a verlo con tus propios ojos! ¡Apresúrate!
Los gritos de su jefe le cortaron por completo la inspiración. Quitó las cobijas de inmediato, se levantó de la cama y tomó su camisa.
Le jalé la manga.
—Terminemos antes de que te vayas. Puede ser rápido.
Él siempre era sumamente meticuloso y casi nunca se equivocaba, mucho menos en algo tan grave. Había algo muy turbio en todo esto.
Parecía que alguien estaba moviendo las piezas a propósito para alejarlo de mí.
Gabriel giró para mirarme. La frustración en sus ojos se transformó en pura ternura al encontrarse con mi mirada.
Se inclinó y dejó un suave beso en mi frente.
—Es nuestra primera vez. Si lo hacemos a las prisas te va a doler, y no quiero que tengas una mala experiencia. Espérame, volveré.
Me quedé sin fuerzas para insistir.
Mientras tanto, el grupo de chat de la empresa era un caos de mensajes.
Andrea Quintana había enviado dinero de regalo al grupo.
Todos los compañeros la estaban felicitando por haber conseguido a la persona perfecta para la campaña.
*Solo la señorita Quintana tiene el poder para convencer al doctor León.*
*A él le sobra el dinero y odia salir en cámara. Seguramente lo hizo única y exclusivamente por ella.*
Aventé el celular a un lado.
Tal como pensaba: por Andrea, Dante era capaz de romper cualquiera de sus reglas.


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