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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 109

—Mi embarazo lo arruinaste tú, y Diego jamás habría sido tan miserable conmigo si no fuera por tu maldita influencia. Tú también me las vas a pagar.

—¡Mejor vayan rezando, a ver cómo Amaya las hace pedazos a las tres! —gritó Sofía.

Levantó el puño para apoyarla y gritó aquello con total convicción.

Un segundo después, se encogió de hombros y arrastró a su amiga lejos de ahí a toda velocidad.

—¡Ami, qué cabrona! ¡Cuando les estabas soltando todo eso te veías imponente, parecías una superheroína!

Sofía infló el pecho y se puso las manos en la cintura, tratando de imitar la actitud que su amiga había tenido un momento antes.

La expresión seria de Amaya se suavizó al instante. Estuvo a punto de reírse, pero al mover los músculos, el dolor en su rostro fue insoportable.

—Sofi, me arde muchísimo la cara... —se quejó Amaya.

—¡Vámonos de aquí, te tiene que revisar un doctor rápido! —exclamó Sofía, alarmada.

Recibir cien bofetadas no era cosa de juego. Cuando Amaya entró al consultorio médico, el doctor se quedó boquiabierto ante el estado de su rostro.

De inmediato le aplicó compresas frías y le recetó la mejor crema para desinflamar, dándole indicaciones estrictas de cómo aplicarla.

***

Mientras tanto, en la familia Muñoz...

Todo era un caos total. Tanto en la mansión como dentro de las oficinas del Grupo Muñoz, el ambiente parecía un auténtico polvorín.

El video de la señora de la casa junto a su hermana y sobrina actuando como una bola de verduleras acorralando y humillando a la joven esposa corría por las redes como pólvora encendida.

Intentaban borrarlo, pero era imposible detener la ola de reproducciones.

En el Grupo Muñoz, desde el consejo directivo hasta el último empleado de intendencia de las sucursales, todo el mundo estaba pegado a la pantalla enterándose del chisme con bastante entusiasmo.

Que un grupo de mujeres usara su poder de esa forma ya era un acto cobarde, pero encima el escándalo había sacado a la luz un caso de acoso que ocurrió hace más de diez años.

Resultaba que tanto Amaya como su madre habían sido víctimas de esa misma gente. Las habían maltratado, humillado, obligado a hincarse e incluso forzado a abofetearse. ¡Dios santo, todo el internet estaba que hervía de rabia!

Desde que explotó la bomba de la transmisión en vivo, las acciones del Grupo Muñoz entraron en caída libre, desplomándose de tal manera que ni un experto corredor de bolsa habría podido salvarlas.

Diego sentía que estaba tratando de apagar incendios en medio de una ventisca: apenas lograba controlar un problema cuando otro estallaba en sus narices.

Capítulo 109 1

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