Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 176

Tampoco sabía que su madre, a sus espaldas, le había hecho tantas cosas horribles e imperdonables a Amaya; de hecho, apenas se acababa de enterar.

Resultaba que, en esos últimos cinco años, Amaya había soportado muchísimas cosas en soledad. Detrás de todo lo que él consideraba madurez e independencia, se escondían agravios y tristezas que ella nunca mencionó.

Ahora que lo pensaba bien, él mismo admitía que se había pasado de la raya.

En aquel entonces, solo se concentró en que Vera estaba en el extranjero, sin familia que la acompañara, y como siempre había sido delicada desde niña, pensaba que necesitaba que alguien la cuidara, así que...

Diego bajó la mirada, sintiendo que una profunda capa de culpa le cubría el corazón.

Instintivamente, intentó tomar la mano de Amaya, pero ella dio un paso atrás y él agarró el aire:

—Ami, si antes te sentías tan herida, ¿por qué nunca me lo dijiste?

—¿Decírtelo? Si a cada rato me exigías que fuera madura, independiente, que viera por el bien de todos... Si me quejaba un poquito, de inmediato me recriminabas que no era lo suficientemente comprensiva.

—En estos cinco años, ¿alguna vez te pusiste en mi lugar? Si no fuera por esa indiferencia y negligencia absoluta con la que me tratabas, ¿crees que tu familia se habría atrevido a tratarme así?

Se hizo un silencio incómodo por parte de Diego.

Amaya lo miró con frialdad, con ojos que parecían de hielo:

—El día que mi bebé cumplió su primer mes, ¿acaso no te llamé? ¿Y qué me contestaste? Que estabas ocupado, que tenías compromisos... ¿Y cuáles eran esos compromisos? ¡Le organizaste un bautizo espectacular al bebé de Vera, mientras que a mí y a nuestra hija solo nos mandaste a casa con el chofer!

—Ponte la mano en el corazón y dime, desde que Vera apareció, ¿de verdad nos ha quedado aunque sea un rinconcito en tu corazón a mí y a la niña?

Diego se quedó completamente mudo.

Al escuchar el nombre de Vera, Diego sintió una punzada de incomodidad; las cosas no eran como Amaya se las imaginaba.

Diego comenzó a respirar con pesadez:

—A partir de ahora mantendré mi distancia con Vera, no volveré a meterme tanto en sus asuntos, dejemos este tema en el pasado.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta