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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 200

Sin embargo, él conocía perfectamente a Romeo.

Sabía que no soltaría una acusación de ese calibre ni tomaría una decisión así sin antes haber investigado a fondo y estar absolutamente seguro de la verdad.

Pero... esta verdad era demasiado destructiva.

¿Estaba diciendo que Vera no solo le había puesto los cuernos, sino que además le había colgado el hijo de otro?

Diego comenzó a temblar. Las piernas no le respondían; a duras penas alcanzó a jalar una silla y se dejó caer pesadamente en ella.

Un silencio profundo inundó la casa.

Solo se escuchaba el estruendo de los truenos y la tormenta allá afuera.

Tuvieron que pasar varios minutos en completo silencio para que Diego lograra procesar semejante revelación.

Tenía la mirada perdida, aún aturdido:

—¿Quieres decir que... Mateo no es tu hijo?

—¿Cómo es posible? ¿Cómo pudo Vera cometer una estupidez tan grande?

Romeo también se sentó. Tomó la taza de té a medio terminar que estaba sobre la mesa, dio un sorbo y respondió con frialdad:

—Eso tendrás que preguntárselo a ella.

—O tal vez... ya que fuiste tan atento durante su embarazo, y hasta estuviste pegado a ella cuando dio a luz y mientras se recuperaba del parto, a lo mejor el hijo es tuyo, ¿no?

Al escuchar eso, Diego palideció y agitó las manos de inmediato para defenderse:

—Romeo, no juegues con esas cosas.

—¿Te volviste loco? ¡Por muy mal que estuviera, jamás me metería con mi propia prima! ¡Te juro por mi vida que no es mío!

Romeo clavó sus ojos en él, con un claro destello de sospecha en su mirada:

—Me reservo mis dudas. Amaya, ¿tú qué opinas?

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