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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 214

Romeo miró a Vera con un tono tranquilo y una mirada totalmente distante:

—Vera, llegas en el momento justo. Ya que estamos a tiempo, acompáñame al Registro Civil.

Vera se quedó sin palabras.

¿Al Registro Civil?

¿Acaso Romeo estaba tan decidido a divorciarse que ya no había marcha atrás?

Vera se tapó los oídos, intentando engañarse a sí misma:

—Romeo, no hagas esto, no quiero escuchar. No quiero divorciarme, no voy a ir al Registro Civil.

Romeo, con el rostro serio, la tomó por la muñeca, dispuesto a sacarla de ahí a la fuerza:

—No te estoy preguntando.

Vera forcejeó con todas sus fuerzas. Aunque era el fin definitivo, seguía negándose a aceptarlo.

Evidentemente, Romeo no quería armar un escándalo familiar frente a todos los presentes.

A empujones y tirones, metió a Vera en su oficina y cerró la puerta de un golpe seco.

El pasillo quedó en un silencio sepulcral.

Amaya y Marcos se quedaron frente a frente, mirándose estupefactos.

Marcos se encogió de hombros:

—He visto esto miles de veces. El mundo es raro, a los buenos hombres siempre les tocan malas mujeres, y a las buenas mujeres, malos hombres.

Amaya estuvo totalmente de acuerdo y sonrió con suavidad:

—Pobre Romeo. Lo que está pasando es más difícil que lo mío.

Marcos se acercó, soltando una indirecta bastante clara:

—¿Qué pasó? ¿Te da lástima... o te duele verlo así?

Amaya dio un respingo por la sorpresa.

Se puso roja como un tomate y agitó las manos a toda prisa:

—Marcos, ¡no manches! No hagas esas bromas...

Marcos sonrió, aguantándose la risa:

—Cuando los dos estén divorciados... podría pasar. Ya sabes, el roce hace el cariño.

Amaya no supo qué responder.

Marcos se puso aún más impertinente:

—Romeo es un partidazo en todos los sentidos, esa mujer no supo valorarlo. La que esté con él va a ser muy feliz.

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