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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 274

—Hermano, qué bueno que ahora seas tan poderoso. De lo contrario, mamá y yo... la verdad no sabríamos cuántas humillaciones más tendríamos que soportar.

Esa sencilla frase hizo que a los tres se les hiciera un nudo en la garganta al instante.

Al otro lado de la videollamada, el hombre frunció el ceño. Miró fijamente en la pantalla a su hermana y a su madre, ambas con un aspecto demacrado, y habló con un tono grave y profundo:

—Cada día desde que me fui de su lado, no he parado de luchar. Todo para convertirme en el mayor apoyo de ustedes dos. Aquí está tu hermano para todo. Ami, si alguien se atreve a hacerlas sufrir lo más mínimo, te juro que se van a arrepentir amargamente.

Amaya asintió con fuerza, con la voz mormada por el llanto a punto de salir:

—Sí, lo sé, hermano. Cuídate mucho por allá, aquí te esperamos hasta el día en que podamos volver a estar juntos.

Beatriz tampoco pudo evitar sollozar y se despidió con la mano frente a la pantalla:

—Hijo, cuídate mucho, tu mamá piensa en ti todos los días.

—Sí, mamá, lo haré —respondió el hombre en voz baja antes de colgar.

Amaya guardó su celular y miró a Beatriz con calma. La vulnerabilidad en sus ojos desapareció en un instante, reemplazada por una mirada que cortaba como cuchillo.

—Mamá, ahorita voy a dar otra vuelta a la mansión Muñoz. Si Diego acepta devolverme a mi hija, tal vez, por el bien de Reni, le pida a mi hermano que los deje en paz por ahora. Pero si sigue de necio y pretende usar a nuestra hija como moneda de cambio para chantajearme... no me tentaré el corazón. ¡Le voy a enseñar lo que pasa cuando te metes con la persona equivocada!

Tras comer algo rápido de desayuno, Amaya salió de inmediato.

Al abrir la puerta, se topó con un conocido Rolls-Royce Cullinan estacionado enfrente. Junto a la parrilla del coche estaban varias caras familiares.

Sofía, Romeo, Camilo y Marcos habían ido a buscarla.

Amaya se quedó sorprendida y se acercó de inmediato:

—Diego no era así antes... no sé por qué ahora se está portando tan nefasto. ¿Qué no se da cuenta? Entre más haga estas cosas, más te va a alejar de él.

Marcos dio en el clavo, analizando la situación con frialdad:

—Lo más bronco ahorita es que él está aferrado a tener a Reni a su lado. Tanto legal como moralmente, al ser el padre biológico, sí tiene derecho a visitas y a la custodia compartida; Amaya no puede ir a quitársela a la fuerza. Eso le da a él una ventaja momentánea.

Amaya no había pegado el ojo en toda la noche y tenía unas ojeras negrísimas. Se veía fatal, como si el cansancio de años le hubiera caído encima en una sola noche.

A Romeo se le partió el corazón de verla así.

Respiró hondo, dio un paso adelante y jaló a Amaya hacia un lado, lejos de las miradas de los demás.

—Ami, escúchame. —La voz de Romeo sonó grave y sincera, y en sus ojos brillaba una luz intensa—. Sé que eres muy orgullosa y no te gusta pedir favores. Pero esto es diferente, se trata del bienestar de Renata. Si irnos por la buena no funciona, yo te echo la mano.

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