Sofía le estaba marcando a Amaya, así que ella simplemente le cortó la llamada a Diego para poder contestar.
—¡Ami! ¿En dónde te metiste? Te fui a buscar a tu casa y no estabas —preguntó Sofía del otro lado.
—Ahorita estoy en Chalet El Refugio. Aquí está muy tranquilo y nadie me molesta.
Sofía soltó un grito:
—¿Qué dijiste?
—¡Híjole! ¿Desde cuándo te fuiste a vivir a una zona tan exclusiva como Chalet El Refugio? ¡Ese es el fraccionamiento de ricos más codiciado de todo Solarenia! Ami, ¿me lo estás diciendo en serio?
Amaya sonrió levemente y bajó la voz para advertirle:
—Oye, no grites tan fuerte.
Sin ocultarle nada a su mejor amiga, continuó explicándole en voz baja:
—Mi familiar fue el que arregló todo. Dame unos días para acomodarme bien y te invito para que conozcas.
Sofía no podía disimular su emoción:
—¿Todavía me vas a hacer esperar? Ami, definitivamente ya no me quieres. ¡Te fuiste a vivir la gran vida y no me llevaste contigo!
Amaya no sabía si reír o llorar:
—Para nada, es que la mudanza fue de imprevisto y no me dio tiempo de avisarte.
Apenas terminó la frase cuando Sofía volvió a pegar otro grito:
—¡Ami, las redes sociales están que arden! Alguien se armó un hilo súper dramático y lleno de indirectas, y obviamente va con todo contra Diego y Vera.
—¡No manches! Este es otro de tus movimientos secretos, ¿verdad? Últimamente vas a mil por hora, apenas y puedo seguirte el ritmo...
Amaya arqueó las cejas e ingresó a la página principal de Twitter con una sonrisa satisfecha en los labios.
Y sí, el nivel de eficacia de Saúl no era para tomarse a la ligera; logró viralizar el tema en cuestión de minutos.
Aunque las fotos y los audios aún no salían a la luz, el chisme ya ocupaba los primeros puestos de tendencias. Además, los hashtags que habían usado eran muy atinados; cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de la ambigua relación que existía entre Diego y Vera.
—Contraté a alguien para que se encargara de eso, Sofi. Ya me harté de aguantarlos a todos, ahora les voy a dar donde más les duele.
La voz de Sofía sonaba todavía más eufórica:
—¡Así se habla! ¡Esa es mi amiga!


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta