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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 660

—No puede soportar que la mujer que le gusta lo esté provocando a cada rato y luego le diga que solo era un chiste.

El pulgar de Marcos acarició suavemente los labios de Sofía. Su mirada era tan profunda que parecía a punto de devorarla.

El cerebro de Sofía volvió a hacer cortocircuito. Sentía que la habían metido a un horno y todo su cuerpo ardía.

—Marcos, ahorita dijiste... la mujer que le gusta, ¿a qué... a qué te refieres?

Su voz temblaba. Con las manos apoyadas en el pecho de él, ya no tenía fuerza para apartarlo. —¿Hablas de mí?

—Sí. —respondió él en un susurro, e inclinando la cabeza poco a poco, juntó su frente con la de ella—. Sofi, mírame.

Ella no tuvo más remedio que sostenerle la mirada. En esos ojos ya no quedaba rastro del sarcasmo de siempre; lo único que había era una devoción profunda e intensa, pero llena de autocontrol.

Él habló, pronunciando cada palabra con voz ronca: —Me gustas, y no te lo digo en broma. Tampoco te lo digo como tu amigo, ni mucho menos como un hermano, sino... como hombre.

El corazón de Sofía dio un vuelco. Abrió la boca, pero se dio cuenta de que no le salía la voz.

—Sé que eres cobarde en estas cosas y que todavía eres muy inocente para esto.

Continuó diciendo Marcos, mientras rozaba suavemente la mejilla de ella: —Y sé perfectamente que te las dabas de experta, de mujer de mundo, pero en el fondo eres súper miedosa e inocente, y por eso te engañaron tan fácil.

—Antes de dejar que otro infeliz te vea la cara, prefiero engañarte yo para toda la vida. A partir de hoy, solo vas a tener ojos para mí. Si te pones atrevida, será solo conmigo. No te permito que le vuelvas a escribir mensajes calientes ni que coquetees con ningún otro hombre, ¿estamos claros?

Su tono era mandón, pero estaba impregnado de una ternura que no aceptaba un no por respuesta.

Sofía lo miró y sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

Siempre había creído que todo entre ellos era puro relajo, pero cada broma la había dejado sintiéndose más vacía.

Pensaba que para Marcos ella siempre sería una simple niñita inmadura, y jamás imaginó que él la llevara tan hondo en el corazón.

—Yo...

—Shhh... relájate un poco —dijo Marcos, poniendo un dedo en el teléfono con un tono que sonaba ridículamente solemne—, justo ahora estaba dándole a Sofi una sanación espiritual y ayudándola a relajar la mente.

Sofía: «...»

Amaya: «¿¿¿Qué??? A ver, Marcos, ¡habla en cristiano!»

Marcos, haciéndose el interesante:

—Para que lo entiendas fácil: por medio de un impacto visual potente, palabras de consuelo y orientación mental, logré que olvidara rápido todo el trauma físico y emocional que sufrió. Es una técnica muy poderosa de sanación espiritual...

Amaya no entendía ni la mitad de sus tonterías y su paciencia se había agotado por completo, así que lo interrumpió de golpe:

—...Marcos, habla en cristiano.

—Romeo y yo vamos camino al aeropuerto ahora mismo. Ya les compré los boletos, el vuelo sale en una hora. Así que agarra a Sofía y llévala al aeropuerto para que regrese a salvo al país, ¡¿me escuchaste?!

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