Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 677

Al escuchar la noticia, un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Diego.

¿Mordida por una serpiente?

¿Cómo demonios pasó eso, así de la nada?

Un mar de dudas invadió su cabeza.

Completamente desconcertado, respondió:

—Está bien, dígame en qué hospital están, voy para allá.

Veinte minutos después, Julio condujo a toda prisa hasta el hospital donde habían internado a Vera.

Al entrar a la sala de urgencias, Diego divisó enseguida a Vera en la zona de observación, conectada a una vía intravenosa.

Se veía fatal: tenía la cara demacrada, el cabello hecho un desastre, la piel de la cara cubierta de manchas y ronchas, la ropa sucia, y uno de sus brazos estaba tan hinchado que parecía un pequeño globo. El cuadro era francamente desolador.

Diego arrugó el ceño y se acercó a grandes zancadas a la camilla.

La examinó de pies a cabeza, mientras la sorpresa y una furia indescriptible asomaban a sus ojos:

—¿Qué pasó?

—Vera, ¿cómo terminaste en este estado?

—Buaaaa, buaaa...

Al ver a Diego, como quien se aferra a un salvavidas, Vera se echó a llorar desconsoladamente.

Se arrojó a sus brazos sin importarle nada. Un hedor extraño emanaba de ella, lo que hizo que Diego frunciera el ceño e, instintivamente, estuviera a punto de apartarla. Pero, al verla tan mal, no tuvo corazón para hacerlo.

Vera intentó balbucear algo, y enseguida Diego notó que algo andaba mal.

Por más que abría la boca, no lograba articular ninguna palabra.

Diego se inclinó angustiado para examinarla mejor, dándose cuenta de que no solo tenía el brazo exageradamente inflamado, sino que su lengua estaba hinchada a más no poder, y todo el contorno de sus labios presentaba una severa inflamación roja.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta