Él levantó la muñeca para ver su reloj:
—Aún tengo cosas que hacer, me despido. Sigan paseando tranquilas, nos vemos otro día.
Amaya y Sofía se despidieron rápidamente, viéndolo darse la vuelta y alejarse con pasos largos y decididos.
Sofía se tapó la boca, sorprendida, y soltó un grito que casi la deja sorda:
—¡No manches! ¡Está demasiado guapo!
—Sus facciones, su rostro, su cabello, su piel, su cuerpo, su porte… ¡todo en él es perfección! Vera sí que tuvo muchísima suerte de casarse con un hombre así, ¡y hasta pudo tener un hijo suyo! ¡Por Dios!
—Si yo pudiera casarme con él, le cumpliría todos sus caprichos todos los días. Haría lo que él me pidiera, lo esperaría desnuda en la cama todas las noches. Si pudiera estar con él, no lo dejaría salir de la habitación en todo el día; me olvidaría del mundo entero con tal de estar a su lado.
***
Amaya la miró con el ceño fruncido, sin saber si reír o llorar:
—Sofi, compórtate, no seas tan intensa.
Sofía pegó un gritito:
—¡Es que no! Con lo guapo que está, ¿cómo quieres que me mantenga tranquila? Si fuera actor, ¡haría pedazos a todos los galanes del medio artístico!
Amaya ya era inmune a los arranques de locura de Sofía. A fin de cuentas, siempre que veía a un hombre guapo, actuaba como si no hubiera salido de su casa en la vida.
Sintió curiosidad por saber qué le había regalado Romeo a Reni, así que abrió la bolsita y encontró una pequeña caja roja en su interior.
Pensó que sería algún detallito cualquiera, pero al abrir la caja, se encontró con una pulsera de hilo rojo que llevaba engarzado un rubí finísimo y muy brillante.
Ese tono rojo intenso, pero a la vez traslúcido, descansaba en la palma de su mano, haciendo que hasta la sencilla caja pareciera muy lujosa.
Amaya sabía algo de joyería y era consciente de que una piedra de esa calidad costaba una fortuna; probablemente equivalía a varios años de sueldo de una persona promedio.
Era un regalo demasiado caro… No se esperaba que Romeo fuera tan espléndido.
—Ami, he visto muchas pulseras con esmeraldas, pero este rubí… es rarísimo. Además, brilla muchísimo, el color es perfecto y tiene un gran significado.
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