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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 887

Amaya ya no se sorprendía de los comentarios tan directos de Ximena.

Cada día le quedaba más claro que, tras quitarse la máscara de profesora refinada, Ximena tenía la misma esencia feroz que Beatriz, su propia madre.

Amaya se encogió de hombros, bastante avergonzada, sin saber qué decir.

Ximena levantó una ceja:

—Te encomiendo esta misión. Averigua si mi hijo es un hombre de verdad o no.

Amaya se quedó en silencio.

Romeo tampoco aguantó más. Abrió los ojos y se obligó a sentarse en la cama:

—Mamá, ¿a quién le dices que no es un hombre de verdad?

—¡Ay, ya despertaste!

Ximena se tapó la boca fingiendo sorpresa y luego corrió hacia él sin dudarlo.

Con los ojos brillantes de alegría, abrazó a su hijo con todas sus fuerzas:

—Hijo mío, al fin despiertas. Llevas días volando en fiebre, casi nos matas del susto a Ami y a mí.

—Pero ¿en qué estabas pensando? ¿Cómo se te ocurre pelear cuerpo a cuerpo con un delincuente como Dante? ¿Te volviste loco?

—¿Y si te hacía algo peor? ¿Y si...?

Ximena no lo soltaba, hablando a toda velocidad.

Solo sentía alegría. Esa felicidad profunda era imposible de ocultar.

Su hijo siempre había sido el niño modelo, con calificaciones perfectas, obediente, brillante en todo, y jamás en su vida había hecho algo arriesgado o fuera de las normas que la preocupara.

Esta era la primera vez que escuchaba que hacía algo tan escandaloso, y, en el fondo, estaba muy emocionada.

Romeo no tuvo oportunidad de responder antes de que su madre le apretara el cuello con un abrazo asfixiante.

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