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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 733

Amaya recibió la foto en silencio, con la mirada clavada en los rostros impresos en el papel antiguo.

Los rasgos le resultaron innegablemente familiares, tanto que un sentimiento de pertenencia la invadió y habló sin pensar:

—Las personas en esta foto... ¿son mi madre y mis dos tíos cuando eran jóvenes?

Ximena asintió con nostalgia.

—Así es. La chica de la izquierda, la de las trenzas, soy yo. La que está a mi lado es tu madre. Y junto a ella están tus dos tíos, Luis y Leonardo, peinados hacia atrás como se usaba en la época, con sus sacos y abrigos elegantes. Tu madre y yo llevábamos el uniforme del internado en ese entonces.

—Tus abuelos también fueron personas muy atractivas en su juventud. Tus dos tíos y tu mamá compartían rasgos muy parecidos; todos eran muy guapos.

—Es la única fotografía que conservé de ellos. Te la regalo.

Las manos de Amaya temblaron levemente, incapaz de apartar la vista de los rostros en la imagen.

Ahí estaban sus dos tíos, luciendo tan llenos de vida, con un parecido innegable a las facciones que su hermano mostraba a través de la pantalla en sus videollamadas.

El solo pensamiento de que la familia de su abuelo había sido erradicada de la faz de la tierra hizo que los ojos de Amaya se llenaran de lágrimas; su expresión se paralizó, ahogada por un dolor antiguo y heredado.

Tras un largo silencio, Amaya no pudo evitar preguntar:

—Entonces... ¿no quedó ningún otro descendiente de la familia Ibarra? ¿Y qué pasó con la casa ancestral? ¿No quedó nada de ellos?

Ximena suspiró profundo:

—La casa familiar fue subastada y, curiosamente, comprada por la familia Muñoz. Es la que hoy conocen como la Mansión Muñoz. Claro que la remodelaron por completo; no sé si conservaron las antigüedades o las pertenencias de tus abuelos.

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