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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 99

El corazón de Amaya comenzó a latir a mil por hora; se dio la vuelta rápido e intentó mantener a raya sus emociones. Un presentimiento horrible le invadió el pecho.

Sofía se desesperó enseguida:

—Papá, mamá, ¿qué pasó? ¡Ya cuéntenme!

Liliana y Boris volvieron a mirarse y él tomó la palabra con un tono serio:

—En este último viaje de descanso a Veridia, nos topamos con Beatriz en el hospital de pura casualidad.

—Ella nos quiso ver la cara y nos dijo que andaba de viaje y le había dado un malestar leve, pero traía muy mal semblante. Luego tu mamá y yo nos fuimos detrás de ella sin que se diera cuenta.

—La alcanzamos justo cuando iba saliendo del consultorio con unos análisis recientes. Tuvimos que acorralarla para que nos soltara la sopa: resultó que se había sometido a una cirugía de cáncer de mama en Veridia. Le tuvieron que extirpar el pecho derecho. Por fortuna, ahorita la enfermedad ya está controlada.

Las pupilas de Amaya se encogieron, sin poder asimilar la noticia:

—Señor Vargas, ¿está diciendo que mi mamá... tiene cáncer?

Boris asintió:

—Así es, se lo detectaron cuando ya estaba en etapa intermedia. Como en ese tiempo ya estabas a nada de dar a luz, le dio miedo de que te alteraras, así que usó de pretexto el viaje a Veridia y se fue a operar sola.

—Tu mamá es un roble. No le quiso avisar a nadie en absoluto y aguantó todo solita allá. Hasta el médico que la atendió nos decía que no se podía creer lo fuerte y entera que es.

Amaya empezó a temblar sin control, apenas podía mantenerse en pie; se tambaleó de un lado a otro.

Su mamá había tomado la decisión de irse de vacaciones a Veridia tan de la nada que la había tomado totalmente por sorpresa. Es más, para cuando le había avisado a Amaya, ya estaba en el aeropuerto.

En el fondo, Amaya, al igual que cualquier mujer, moría de ganas de tener a su mamá a su lado cuando tuviera al bebé y en su periodo de cuarentena.

—En su momento le reclamamos. ¡Cómo era posible que no te avisara de algo tan grave! Yéndose sola al otro lado del mundo a operarse, si le llegaba a salir mal algo o se ponía fea la cosa, ¿qué iba a ser de Ami?

—Pero tu madre se nos puso en medio. Nos prohibió decirte nada. Dijo que si te enterabas, justo después de dar a luz, ibas a querer volar a verla en plena cuarentena, y que la culpa la mataría para siempre.

—Le enviamos todas las fotos de tu niña. Todos los días se pasaba viendo tus fotos y las de la bebé, aguantándose las ganas de buscarte. Le daba pavor meter la pata si hablaba contigo y que eso nada más causara problemas.

—Después de la cirugía tu mamá tuvo varias complicaciones, hasta se quedó inconsciente unos días. Gracias a Dios mi marido y yo la encontramos y la pudimos cuidar. ¡Ami, te pido que por ningún motivo le guardes rencor! Ella ya ha pasado por una vida demasiado pesada, no se la ha visto fácil.

Entre Liliana y Boris le detallaron paso a paso todo lo que había sucedido, sin saltarse una coma.

Amaya sintió que se le clavaba un puñal tras otro. Un dolor imposible de describir le desgarraba el pecho como si fuera un huracán.

—¿Dónde está mi mamá ahora? ¿Sigue allá en Veridia?

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