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Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 152

Dentro de la Corporación Heredia.

Las luces de todo el edificio estaban apagadas. Solo el último piso emitía un resplandor tenue, casi devorado por las luces de neón de la ciudad.

Hugo Heredia estaba sentado en su silla con los ojos cerrados.

A su lado, Sebastián Soler subió un poco más el volumen del monitor que transmitía en tiempo real desde las cámaras del restaurante.

En la pantalla, Vera estaba hablando con Patricio.

—No me interesa jugar a la exnovia que se vuelve la amante. Tampoco he olvidado la malicia y el maltrato verbal que me has lanzado desde que regresé al país.

Vera, de hecho, estaba agradecida por esos seis años en los que Patricio la acompañó. Él había sido uno de sus pocos anclajes emocionales cada vez que extrañaba su hogar.

Solo Patricio lograba hacerle sentir que todavía pertenecía a la familia Ayala, haciéndole creer que sus padres y sus hermanos mayores no la habían olvidado.

Pero las acciones recientes de Patricio habían consumido hasta la última gota de afecto que quedaba entre ellos.

—Ahora soy la Señora Heredia.

Al escuchar estas palabras, Hugo, quien se sentía como un intruso despreciable por escuchar a escondidas, no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en sus labios.

Por un lado, sentía asco de sí mismo por espiar desde las sombras, pero por otro, no podía controlar el ligero aleteo de alegría en su pecho.

«¿Señora Heredia?»

Patricio se puso de pie, con los ojos inyectados en sangre, pero no se acercó. Solo se quedó mirando a Vera fijamente.

—La primera vez que te asaltaron, tomé un vuelo directo al extranjero a las tres de la mañana y te acompañé un día entero.

—Cuando recién te fuiste y no soportabas la comida de allá, aprendí a cocinar para ti; todavía tengo la cicatriz de la quemadura en la mano.

—Y además...

Patricio relató con desesperación cada uno de los sacrificios que hizo durante esos seis años.

Finalmente, gritó con todas sus fuerzas: —¡Fui yo, Vera! ¡Fui yo quien te acompañó seis años, seis malditos años, no Hugo! ¿Por qué te casaste con él? Si es por la herencia de los Heredia, yo también puedo pelearla. O si es por otra cosa, ¡dímelo! ¡Dímelo!

Vera se quedó en silencio.

Todo lo que decía Patricio era cierto. En el pasado, él había sido increíblemente bueno con ella.

Incluso, él fue su única motivación en las múltiples ocasiones en que estuvo a punto de rendirse.

Pero...

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