Entrar Via

Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 17

Vera llegó a la conclusión de que Ciudad Luzara era un pañuelo; a donde fuera, terminaba cruzándose con Ofelia Ayala.

Como estaba de excelente humor, no tenía intenciones de rebajarse al nivel de sus provocaciones, así que intentó rodearla para entrar al restaurante.

Pero las 'amigas' de Ofelia le bloquearon el paso formando una barrera.

—¡Oye, impostora! Nuestra Ofelia te está hablando. ¿Estás sorda o te haces?

Vera les dedicó una mirada gélida.

—¿A su edad y todavía juegan a la pandilla de acosadoras de secundaria?

—¿De qué te sientes tan orgullosa? ¡Todo lo que comes y vistes salió del bolsillo de la familia de Ofelia! ¿Con qué cara te atreves a mirarla a los ojos?

Mientras sus seguidoras ladraban por ella, Ofelia se cruzó de brazos, asumiendo una postura de superioridad absoluta.

Vera recordó que Santiago había estado presumiendo de comprar autos el día anterior. Miró el vehículo del que acababa de bajar y sonrió con ironía.

—¿Qué pasa? ¿La heredera Ayala no recibió el cochecito que le prometieron y ahora cree que los autos de lujo de los demás le pertenecen?

—¡No me hagas reír! ¡Ese auto seguro te lo compró mi Patricio! Mucho decir que habías cortado lazos con él, pero aquí estás, usando los regalos que te dio a mis espaldas.

Ofelia estaba ardiendo de envidia. Aunque el auto en el que Vera llegó no era una edición limitada internacional, era un modelo de preventa exclusivo que solo Hugo Heredia conducía. En la capital, era una verdadera rareza.

Si ella no podía tenerlo, ¿por qué Vera sí?

—Las migajas y baratijas que Patricio me dio ya deben estar aterrizando en el patio de los Ayala. Si tanto te gustan, te las dejé de herencia. Me daba pereza clasificar la basura.

Durante todos los años que Vera y Patricio estuvieron juntos, él siempre se excusaba diciendo que la dinámica familiar era muy compleja, que el poder absoluto lo tenía su primo mayor y que su cuenta bancaria no daba para excentricidades.

Por lo tanto, sus regalos siempre fueron detalles de «valor sentimental» que, en términos económicos, no costaban nada.

Sin mencionar autos, lo único medianamente decente que le regaló fue un reloj de diseñador.

Tras su fulminante respuesta, Vera dio un paso al frente para ingresar al restaurante. No pensaba seguir desperdiciando oxígeno en la calle.

Pero Ofelia se abalanzó y la agarró del brazo. De pronto, el recuerdo de la bofetada en la fiesta de compromiso le cruzó la mente, y la soltó como si quemara, retrocediendo dos pasos para bloquear la entrada con su propio cuerpo.

—Tú no puedes entrar a este restaurante.

Capítulo 17 1

Capítulo 17 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca