No fue hasta que la policía se llevó a los delincuentes y Vera entregó la grabación del video como evidencia, que Hugo comprendió que todo había sido una trampa meticulosamente planeada por ella.
Había provocado a Alfredo a propósito para forzar a Nicanor a cometer un error.
Y se expuso deliberadamente en la obra para darles la oportunidad perfecta de atacarla.
Por eso, desde que salieron de la comisaría, el viaje en auto transcurrió en un absoluto silencio.
Vera no dejaba de pensar en aquel abrazo y en sus palabras. Esa no era la actitud de un simple «socio de negocios».
Por su parte, Hugo evitaba mirarla a toda costa.
El cebo de Vera no solo había atrapado a Nicanor, también lo había desenmascarado a él.
—Hu...
—Vamos al restaurante. Es hora de cenar.
Al notar que ella estaba a punto de hablar, Hugo la interrumpió de tajo.
No estaba listo para escuchar despedidas ni explicaciones.
Vera cerró la boca y asintió, aceptando la propuesta.
Era evidente que Hugo estaba nervioso, aunque ella no entendía exactamente por qué.
¿Acaso temía que lo interrogara? ¿De qué tenía miedo?
Antes de llegar al restaurante, la atmósfera en el auto se volvió tan tensa e incómoda que hasta el chofer levantó el panel divisorio para protegerse de la extraña vibra.
Una vez en el restaurante, Hugo seguía fingiendo estar increíblemente ocupado.
—Señor Heredia, ya nos sirvieron todos los platos. ¿Aún desea ordenar algo más?
Vera lo observaba intrigada. Hugo llevaba pegado al menú desde que entraron al reservado y no lo había soltado ni un segundo.
El camarero de pie a su lado sudaba frío. ¿Acaso los platillos no eran del agrado del joven amo?
Hugo murmuró una respuesta ininteligible. Vera, exasperada pero divertida, dejó sus cubiertos sobre la mesa.
—Hugo Heredia.
El mesero abrió los ojos como platos. ¿Alguien se atrevía a llamar al joven amo por su nombre completo?
Hugo apretó los labios, le devolvió el menú al mesero en silencio y le hizo una seña para que se retirara.
Vera lo miró con una sonrisa indulgente. Aunque no terminaba de entender a qué jugaba, debía aclarar lo que había pasado esa tarde.

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