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ANTES ERA TU ESPOSA, AHORA ES MÍA romance Capítulo 6

Esa misma noche, cuando Julián regresó a casa, Fernanda ya no se preocupó por mantener las apariencias. Bajó corriendo las escaleras y le gritó en la cara:

—¡No me importa si eres tú o tu familia, pero hoy mismo me tienen que dar una explicación por lo que le hicieron a mi hermana!

Julián y Fernanda siempre habían sido la pareja modelo de la alta sociedad. Ella lo amaba con devoción y jamás le había levantado la voz.

Los señores Navarro, que estaban en la sala junto con las empleadas, se quedaron helados al verla tan furiosa.

Al notar el escándalo que estaba armando en pleno salón, Julián le espetó con desprecio: —¿Qué te pasa? ¡Sube a tu habitación!

¿Subir?

¿Para qué? ¿Para que el tema quedara en el olvido?

¿Para que fingieran que no había pasado nada?

Fernanda no era una mujer débil. Solo había bajado la cabeza y tolerado humillaciones porque lo amaba.

—¡Lo voy a decir aquí mismo! —rugió Fernanda—.

—¡Quiero que tus padres escuchen las porquerías que hace tu familia!

—¡¿Acaso no hay ley en la Capital?!

—¡Sin importar lo que digan, mi hermana es una Valente!

—¡Julián!

—¡¿Dónde está tu dignidad?!

—¡Es la hermana de tu esposa!

Susana se levantó de un salto. Conocía perfectamente la calaña de su sobrino Ricardo, así que preguntó alarmada qué estaba pasando.

—¡Señora, Ricardo Torres casi abusa de mi hermana!

—¡Y Julián me prohibió siquiera mencionarlo!

Al escuchar eso, Javier Navarro, el patriarca, frunció el ceño severamente: —¿Qué pasó, Julián? Explícate.

Julián le clavó a Fernanda una mirada asesina.

Y fue precisamente esa mirada la que terminó de destrozar el corazón de Fernanda.

En esos ojos ya no quedaba ni un rastro del amor de antaño.

Solo había una fría y asqueada aversión.

—Gerardo Vega es el amante de tu hermana, ¡y ni siquiera él abrió la boca! ¡¿Con qué derecho vienes tú a hacer un escándalo?!

—¡Mi tía es la señora de los Vega, y Gerardo, por muy poderoso que sea, no se atreve a decir ni pío!

—¡¿Puedes usar el cerebro antes de venir a ladrar?!

La hermana mayor de Javier Navarro estaba casada con los Torres, y la menor era la matriarca de la Corporación Vega. Como los Vega estaban en su apogeo, el estatus de la tía menor dentro de la familia Navarro era intocable.

Fernanda estaba al borde de la locura: —¡Me importa un carajo quién sea Gerardo Vega! ¡Tú eres su cuñado legal!

—¡¿Por quién me tomas?! ¡¿Acaso soy solo un trofeo de exhibición?!

Julián la miró con asco y le gritó: —¡Deja de hacer berrinches! ¡Limítate a ser la señora Navarro! ¡Yo no tengo por qué resolver la basura de tu familia!

¿Basura?

¡Su primo había cometido un crimen contra su propia hermana!

¡Fernanda jamás le había pedido que arreglara los problemas de la empresa Valente!

Finalmente, Fernanda fue arrinconada hasta el borde del colapso.

Con los ojos inyectados de sangre, le gritó: —¡Si la víctima fuera tu hermana, me pregunto si dirías lo mismo! ¡¿Tendrías esta misma maldita actitud?!

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