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Arquitecta de mi destino: El imperio que mi exmarido no pudo ver romance Capítulo 11

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Caminó hasta el balcón.

El viento frío golpeó su rostro.

Solo entonces Amara sintió que la opresión en su pecho disminuía.

Inhaló profundamente, tosió un par de veces y, cuando su voz sonó más normal, volvió a tomar su celular para llamar a un amigo.

Él debía estar ocupado, pues tardó un rato en contestar.

—¿Bueno? Ami, ¿qué pasó? Estaba ocupado en el Instituto de Diseño y no escuché el teléfono.

Amara sintió de pronto un nudo en la garganta y lo llamó por su nombre con un deje de amargura.

—Julián... Traje a mi papá a Nueva Alborada para recibir tratamiento. El médico principal dijo que, si hay oportunidad, le gustaría que el doctor Olivares revisara su caso, yo...

Él entendió de inmediato y respondió sin rodeos.

—En un momento te ayudo a contactarlo.

—Gracias, Julián.

—Ni lo menciones. Mientras el señor Sosa se recupere, esto no es nada.

Hablaron un rato más.

Luego, él sacó otro tema.

—Sobre la Corporación Sierra Sur, ¿qué piensas hacer? ¿Necesitas que el Académico Herrera y yo nos encarguemos?

Al escuchar el título de su maestro, Amara sintió una punzada de culpa y melancolía; le daba vergüenza enfrentarlo.

El hombre adivinó sus dudas y la consoló.

—No le des tantas vueltas. Todos estos años, aunque el maestro no lo dice, siempre piensa en ti y quiere que regreses.

—Ayer, cuando se enteró de que obtuviste tu certificación como arquitecta de primer nivel, estuvo feliz en secreto por mucho tiempo.

—Si se entera de que alguien te robó el puesto para el proyecto de la Corporación Sierra Sur, definitivamente te ayudará a recuperarlo.

Los oscuros ojos de Amara temblaron levemente mientras apretaba el celular.

La verdad era que, durante todos esos años, muchas veces había querido volver al Instituto de Diseño Horizonte, pero terminaba rindiéndose por las responsabilidades de su hogar. Solo podía aprovechar sus ratos libres para leer material profesional y sacar sus certificados.

Ahora que iba a divorciarse, realmente quería regresar.

Sin embargo, era muy consciente de lo mucho que se había atrasado en todo ese tiempo.

Quería estudiar intensamente durante una temporada antes de volver.

—Ya tengo una solución para lo de la Corporación Sierra Sur, se arreglará en dos días. En cuanto a mi regreso, me gustaría prepararme bien, actualizar mis conocimientos y entonces volver.

Él sonó sorprendido.

—¿De verdad?

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