Entrar Via

¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada romance Capítulo 165

Las palabras de Anabel fueron como echar más leña al fuego, avivando las llamas de la controversia.

«¡Qué descarada es esta mujer! ¡Juro que…!».

«¡Justicia! ¡Exigimos justicia! ¿Dónde está la policía de San Luis?».

«¡Los acosadores deben morir! ¡Y el Grupo Gracia, por encubrir a una asesina, también debe caer!».

El celular en el bolsillo de Ulises no paraba de vibrar.

Sabía que era su asistente.

Debido a su matrimonio con Simona, esa breve transmisión en vivo era suficiente para salpicar a todo el Grupo Gracia.

Fulminó a Simona con la mirada. ¡Todo era culpa suya!

Simona vio que Ulises se había apartado para contestar el teléfono y se dirigió al hombre.

—Por qué murió Daniela en realidad, tú, como su hermano, deberías saberlo mejor que yo.

—¡Claro que lo sé! Somos una familia humilde. Ella consiguió entrar en la mejor preparatoria gracias a sus excelentes notas. Mi hermana siempre tuvo mucho amor propio y se sentía inferior frente a gente rica como ustedes. ¡Y tú la humillaste públicamente, burlándote de su ropa vieja! ¡Fue por esa humillación que se suicidó! —explicó el hombre, exaltado.

Sus palabras tocaron la fibra sensible de los internautas.

La historia de una chica pobre acosada hasta la muerte por una niña rica resonó con fuerza entre la gente de su misma clase social.

Los insultos en línea se intensificaron.

En cambio, los ricos y sus familias que seguían en el auditorio no mostraron gran conmoción.

Simona no podía ver los comentarios de la transmisión, pero se los imaginaba.

Ya que el asunto había vuelto a salir a la luz, aprovecharía la oportunidad para aclararlo.

—Es cierto que Daniela tenía mucho amor propio, pero quienes la humillaron de verdad no fui yo, fueron ustedes.

La voz de Simona resonó con firmeza.

—Has hecho daño a mucha gente. ¿Ahora también a tu hermana?

Las palabras de Ulises la sentenciaron una vez más.

Simona, con la muñeca dolorida, forcejeó para liberarse.

—¡Suéltame!

Ulises la soltó con brusquedad. Simona perdió el equilibrio y cayó hacia los escalones cercanos.

Justo cuando parecía que iba a golpearse la cabeza contra el suelo, una figura familiar se abalanzó y la sostuvo.

Una voz masculina resonó sobre ella.

—La policía ni siquiera ha llegado, ¿no les parece un poco precipitado ya haberla condenado?

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada