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¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada romance Capítulo 225

—Solo necesitas tomarte unos minutos para venir a firmar el certificado conmigo. El resto no tiene nada que ver conmigo.

La voz de Simona era cristalina, sin un ápice de calidez.

Fue en ese momento que Ulises comprendió que cuando una mujer se vuelve despiadada, ¡es más implacable que nadie!

—¡Espérame ahí!

Después de colgar, Simona se quedó esperando en la puerta de la oficina del registro civil.

Era un día nublado, pero unos pocos rayos de sol se abrían paso a la fuerza a través de las nubes para bañar la tierra.

Simona alzó la vista hacia aquellos destellos dorados en el cielo y sintió una calma extraña. Finalmente, ella también, como esos rayos de luz, atravesaría todas las barreras para emprender un nuevo camino.

Ulises llegó veinte minutos después.

Con él venía Anabel.

Simona no esperaba que llegara tan rápido. Desde la mansión de la familia Gracia hasta la oficina del registro, se necesitaba al menos media hora.

Ulises se acercó a Simona con el rostro sombrío, sin siquiera dirigirle una mirada.

—¿No querías el certificado? ¡Pues démonos prisa!

Su tono era impaciente, casi como si estuviera haciendo un berrinche.

Anabel, que lo acompañaba, tenía el cabello ligeramente despeinado, las mejillas sonrosadas y los labios de un rojo intenso. Con ese aspecto radiante, Simona no tardó en darse cuenta de lo que ambos habían estado haciendo.

Soltó un bufido para sus adentros.

Leonel acababa de fallecer y Ulises ya estaba en esas con Anabel. Vaya nieto más devoto.

Sin embargo, no dijo nada. Bajo la mirada desafiante de Anabel, entró con Ulises en la oficina.

Firmar, consentir, sellar.

El proceso de divorcio fue igualmente simple y directo.

Pronto, ambos salieron con sus certificados de divorcio en la mano.

Ulises no miró a Simona en ningún momento y bajó los escalones de la oficina a grandes zancadas, como si estuviera enfadado.

Anabel, al ver los documentos de color rojizo en sus manos, casi no pudo contener la alegría en sus ojos.

Miró a Simona y dijo en tono de provocación:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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