—No estaba escondida. Solo me sorprendió escuchar que tú y Sebastián van a grabar un *reality* de citas, eso es todo.
Al oír las palabras de Simona, los ojos de la mujer se abrieron de par en par. La tomó de la mano y, cambiando su actitud arrogante por una expresión lastimera, le suplicó:
—Oye, amiguita, por favor, no digas nada sobre el *reality*. Si lo haces, te juro que te buscaré hasta el fin del mundo.
Simona se quedó sin palabras. Ponía cara de víctima, pero la amenazaba como si fuera una mafiosa.
Aquella mujer que iba a fingir un romance con su hermano empezaba a parecerle interesante.
—No diré nada.
—Bueno, confiaré en ti esta vez.
La mujer no insistió más. Sacó unas gafas de sol de su bolsillo, se las puso y salió del restaurante sin más.
Simona se encogió de hombros y volvió a la mesa con Chiara.
***
Con la incorporación de Chiara al taller, el trabajo de Simona se aligeró considerablemente. La remodelación tomaría medio mes, pero durante ese tiempo, Simona y Chiara ya habían empezado a desarrollar el negocio.
Comenzaron a crear contenido para sus redes sociales grabando videos cortos, con la intención de atraer pedidos personalizados o grupales y así empezar a darse a conocer.
Chiara ya tenía cierto renombre en el círculo del diseño, así que contactó a varios amigos para que le ayudaran con la promoción.
Pronto, llegó el primer cliente.
Se trataba de una actriz poco conocida que necesitaba un atuendo elegante para una gala benéfica.
La llamada la hizo la asistente de la actriz. Le explicó los requisitos por teléfono, y Simona preguntó si podían reunirse en persona, ya que verla le ayudaría a diseñar algo que se ajustara mejor a su estilo.
La asistente consultó con su jefa y le dijo a Simona que fuera a buscarla a una fiesta con fogatas en la playa, pues estaba grabando un programa y no podía irse.

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