Entrar Via

¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada romance Capítulo 90

Era la primera vez, desde que conocía a Enzo, que Simona lo oía decir algo así.

Antes, él siempre había respetado su orgullo, sin entrometerse en su vida personal.

Pero esta vez, le estaba pidiendo algo de manera tan directa.

Y, además, con un tono lleno de seriedad.

Simona se quedó un poco desconcertada.

Pero al darse cuenta de que Enzo estaba preocupado por ella, sonrió.

—No te preocupes, me voy a divorciar de él. No tienes por qué preocuparte por mí.

El ceño fruncido de Enzo no se relajó. Se acercó a Simona.

La miró y dijo: —Si el divorcio te parece complicado, puedo ayudarte.

—¡No es necesario!

Simona soltó la respuesta de golpe, con una resistencia evidente.

Enzo la miró sin decir nada.

—Este es un asunto de mi familia, no te metas.

Simona evitó la mirada de Enzo, su voz sonaba distante.

Enzo, al percibir la distancia que Simona ponía entre ellos, se sintió aún más frustrado.

Estaba a punto de decir algo cuando Ulises entró por la puerta.

Al ver a Enzo en la habitación, su rostro se ensombreció aún más.

—¿Tú qué haces aquí?

Su voz era fuerte y cargada de ira.

Simona, temiendo que Ulises la emprendiera contra Enzo, se adelantó a hablar.

—Estoy enferma y vino a visitarme, ¿algún problema?

Ulises no esperaba que Simona defendiera a Enzo de esa manera, y su expresión empeoró.

—Simona, ¿acaso porque no he venido a verte en unos días ya llamaste a este mantenido? ¿No tienes vergüenza?

—Ulises, ¿qué tonterías estás diciendo?

Ulises ya estaba furioso porque Enzo le había arrebatado el negocio y, al verlo ahora tan cercano a Simona, su ira alcanzó el punto máximo.

Simona miró a Enzo.

—Enzo, mejor vete.

Enzo miró a Simona y notó la profunda preocupación en sus ojos.

—Simona, no tientes mi paciencia. De lo contrario, aunque el abuelo insista, ya no te querré.

Cuando levantó la vista, Ulises ya había salido de la habitación.

Simona frunció el ceño, con el corazón en un puño.

No entendía. Ulises estaba enamorado de Anabel, pero cada vez que ella mencionaba el divorcio, él se negaba.

Además, era evidente que el abuelo, Leonel Gracia, la estaba utilizando, usando su matrimonio para obtener algo.

¿Cuál era su objetivo?

Tenía que averiguar qué estaba pasando.

***

Ulises salió de la habitación y alcanzó a Enzo en pocos pasos.

—¡Detente!

Enzo se giró para mirar a Ulises.

—No me importa quién seas, pero si te vuelves a acercar a mi esposa, no te la vas a acabar.

Enzo esbozó una sonrisa que no tenía ni una pizca de alegría.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada